
Señor director:
Escribo estas líneas desde Chile donde hoy, afortunadamente, estoy frente al mar, algo que es muy importante para nosotros acostumbrados a vivir en el desierto. Cada vez que hago ésto recuerdo a mi amiga Juanita Marinaro de Scalia. Ella no podía viajar y siempre me decía -"tráigame un pedacito de mar”.
Ella leía mis escritos y fue impulsora para que publicara mis libros, por eso cada vez que llegaba al departamento de Chile, dejaba la valija y corría a encontrarme con él. Lógicamente debía cumplir mi promesa.
Bajaba presurosa y allí estaba, imponente, sorprendentemente sereno, mi amigo el mar.
Lo admiraba, levantar la mirada y decía "gracias Dios por darnos tanta belleza!.”
Al regreso a San Juan, también corría hacia la casa de Juanita… la emoción la inundaba y su rostro era surcado por lágrimas. Me abrazaba y susurraba: Gracias…!
Hoy ella no está, pero vuelvo hacer la "ceremonia del encuentro con mi amigo el mar”. Me inspiro y son a ustedes, los lectores , a quienes les comparto esta bella vivencia.
Beatriz del Alba
Poetisa
