Señor director:

En notas anteriores me he referido al pedido de auxilio en los paseos públicos, y seguramente en el Gobierno opinarán que se logra con el financiamiento adecuado, aunque también se logra con la buena administración de los organismos pertinentes, y hay municipios que así lo hacen. Los organismos de gobierno como cualquier vecino tienen que abonar sus consumos de energía eléctrica, pero parece que esas cuentas las paga doña María, porque es impresionante el nivel de luces encendidas inútilmente en los edificios públicos durante la noche. Esto se puede observar en pisos, entrepisos y aulas de escuelas que nadie utiliza de noche y días feriados, justificando ciertamente la iluminación exterior que embellece la arquitectura. El gobierno nos pide racionalidad con la energía, a lo que se suma la vida útil limitada de las luminarias, y el uso racional implicaría un ahorro importante en los gastos que podrían destinarse al mantenimiento de otros sectores. Predicar con el ejemplo desde el gobierno ayuda.

 

Roberto Mugnani
DNI 5.402.123