Señor director:

Los reductores viales, son un peligro para el tránsito en el Gran San Juan. Desde que los distintos municipios los colocaron sólo produjeron roturas en los vehículos, como accidentes con fracturas expuestas en motociclistas. Esto es así, porque en la mayoría de los casos no están pintados ni señalizados. Y, por más que lo estén, siguen siendo peligrosos ya que están hechos de cemento. Ante estas situaciones, Quienes conducen en una calle que no transitaron y más aún en horas de la noche, sufre las consecuencias físicas y materiales, sin que los municipios se hagan cargo de pagar por los daños y perjuicios. Los argumentos municipales siempre son los mismos, que "quieren cuidar la vida de las personas”. Realmente es lamentable que se haga uso político de obras innecesarias como la de estos reductores, ya que quienes manejan vehículos tienen licencia de conducir y son responsables ante cualquier accidente. Es de esperar que los funcionarios de los municipios del Gran San Juan no subestimen la inteligencia de los sanjuaninos. Sabemos discernir cuáles son las intenciones de obras que no sirven para el bien común.

 

Romina Rossi
DNI 13.033.832