En la obra literaria la ubicación territorial casi siempre está espejada. La poesía surge testimonial brindando la realidad de la identidad regional de cada autor. Los localismos, la flora y la fauna se incorporan al mapa regional que nos ofrecen los poetas.

El paisaje de la flexible columna vertebral del Paraná brota en "Canción del jangadero" de Jaime Dávalos: "Río abajo voy llevando la jangada,/ río abajo por el alto Paraná.// Es el peso de la sombra derramada/ que buscando el horizonte bajará".

En los textos los estilos son diversos, los niveles de lengua difieren, la poesía puede ser rimada o libre, los esquemas tradicionales o conservadores, pero el paisaje queda reflejado. Desde la urbe de cemento hasta el solitario ombú vigilando los pastizales, vibra el canto poético.

El escritor Jorge Luis Borges dijo en "Elegía de los portones":

"Ésta es una elegía/ de los rectos portones que alargaban su sombra/ en la plaza de tierra.// Ésta es una elegía/ que se acuerda de un largo resplandor agachado/ que los atardeceres daban a los baldíos".

La paleta lírica vuelca infinidad de tonalidades. Las referencias a vegetación local y vientos regionales dan el sabor propio a cada zona.

El poeta vibra al soplo del zonda, del chorrillo, del pampero o del riguroso viento patagónico. Antonio de la Torre se refirió al "Viento zonda": "Con su caballo de vértigo/ viene del cerro sombrío,/ galopando jarillares,/ saltando cumbres y abismos.// Con penachos de pichana,/ chilca, totora y junquillo,/ en remolinos de llamas/ quema los campos tranquilos".

El paisaje del terruño es telón de fondo de la emotividad de Ofelia Zúccoli Fidanza: "Nací de tus entrañas.// Soy raíz de tu surco, San Juan mío.// Mi cuna es Calingasta, la montaña/ donde Dios se detuvo siendo niño./ Y dibujó con trinos ese valle.// y lo cubrió de azul en el rocío/ y de verde en las viñas/ y de rojo en la jadeante pulpa/ del durazno que se abre en el estío".

Esteban Echeverría había incorporado el paisaje en "La cautiva". Destaquemos la visión del panorama pampeano que presenta Hernández en Martín Fierro y la realidad local de la prosa de Sarmiento en "Recuerdos de Provincia" y en "Facundo".

La escritora María del Carmen Reverendo plasmó su sentir en la magia del texto: "Tengo en mi alma un ancla/ que se quedó sin mar.// Mis montañas me ciñen/ mi modo de pensar.// En mi tierra reseca/ de zondas calcinantes/ mi vida quedará".

Buenaventura Luna, Eusebio Dojorti, cantó a su "Vallecito de Huaco" con voz emocionada: "Cuando me doble el cansancio/ de mis afanes perdidos/ he de tornar a la sombra/ de tus viejas arboledas,/ al frescor de mis aleros,/ a la paz de mis sembrados,/ al oro de tu poniente/ cuando prolonga la tarde/ tu agonía entre las lomas".

El paisaje penetra en el canto del poeta, para integrarse a la esencia de la poesía y sin proponérselo los escritores nos brindan su itinerario poético.