Señor director:
“Para mi corazón basta tu pecho,/ Para tu libertad bastan mis alas/. Desde mi boca llegará hasta el cielo/ Lo que estaba dormido sobre tu alma”.
Amar es querer el bien para el otro (Aristóteles). Se concreta en ayudarle a que sea “más otro”. Esa clase de amor, además de hacer feliz al amado, lo hace más valioso. Con frecuencia sirve para detectar y cultivar cualidades que apenas estaban esbozadas en el amado y que incluso él mismo desconocía; cualidades que permanecían en estado potencial, esperando que alguien le ayudara a activarlas.
