Señor director:


Ha concluido la Feria Internacional del Libro (FIL). Para muchos resulta asombroso el reencuentro de autores, libros, editoriales y lectores. Pero hay un por qué y es que como entre tantas de los argentinos, la de los libros es una pasión. Antes de que los últimos ecos de gente recorriendo cesaran, ya se hablaba de éxito. Y es que al público le encanta esa interacción de algo más de quince días para pasarlo entre editoriales, conferencias, diálogos, presentaciones, búsquedas y libros. Nos han llegado datos de una afluencia masiva y a muchos les resulta asombroso pero ¿qué es lo increíble? ¿Los récords de visitas y ventas de los que ya se habla? Lo más interesante tal vez sea que de nuestra peores crisis por ejemplo la de 2001, se sale a través de la cultura del libro. El argentino se refugia en la lectura, y la reacción de 2022 después de dos años sin Feria, ha sido similar. Algo y bastante importante nos está queriendo decir el vuelco a ese refugio cultural. El stand de San Juan ha tenido un movimiento inusual y la satisfacción de los autores locales de ser escuchados en sus mensajes a compartir, con una pluralidad de voces y pensamientos. Así nos lo expresaron nuestros enviados de S.A.D.E, Maximiliano Martín, Dr. Guillermo Horacio Videla Moya y Juan Carlos Galván. Venimos de generaciones lectoras aún no extinguidas y es de esperar que ese espacio y ese mismo entusiasmo sigan tan interesante camino que potencia una industria con engranajes tremendos de miles de personas que ponen no solo el bolsillo sino el alma para llevarlo adelante.