Señor director:

Antes que nada quiero decir que soy católica. Amo las fiestas de la Virgen en cualquiera de sus advocaciones. Asisto a misa todos los domingos y amo a mi iglesia y al prójimo. Sin embargo, tengo que decir que las tremendas explosiones de bombas de estruendo, durante las fiestas de la Virgen de Copacabana, organizadas por la comunidad boliviana, tuvieron un efecto contrario al esperado. Vivo en el Barrio Aramburu, y en mi caso, mi bebé, que todavía no cumple un mes de vida, lloró durante todo el fin de semana, debido a que estaba muy asustada. Otras vecinas, me dijeron lo mismo por los niños pequeños y los adultos mayores. Fue el comentario generalizado sobre estas explosiones en los barrios aledaños como Villa Lourdes y SMATA, entre otros.

Es de esperar que la comunidad boliviana, como en todas las celebraciones religiosas, se eliminen las bombas de estruendo, debido a que causan alteraciones en las personas como bebés, personas mayores y con enfermedades psiquiátricas, entre otros.