Señor director:
En ocasión del día del libro y una nueva edición de la Feria Internacional del Libro en la Ciudad de Buenos Aires, pueden ser oportunas algunas reflexiones sobre la lectura y sus múltiples y siempre vigentes valores.
Hoy quiero hablarle de los grupos o clubes de lectura, modalidad que congrega a quienes se dejan ganar por esta afición: Se complacen en compartir libros, artículos de interés sobre los más variados temas, en reuniones periódicas, con ricos debates e intercambio de ideas.
En la actualidad disfruto la pertenencia a dos grupos de lectura. El primero de ellos está cumpliendo este mes de abril su primera década de vida. Las reuniones son semanales aunque la periodicidad puede variar de unas tres horas de duración.
Durante las mismas uno de los integrantes lee en voz alta un texto previamente elegido de común acuerdo, conforme a los intereses del grupo. El número de integrantes no debiera exceder de seis o siete personas. La variedad de los temas es casi infinita: desde novelas, pasando por libros de interés general, históricos, de divulgación científica, de filosofía, etc.
Al principio cuesta un pequeño esfuerzo dar con personas que se interesen lo suficiente para contraer un compromiso de este tipo, pero cuando se ha experimentado realmente el valor que esto conlleva para todos y cada uno, créame, se genera un entusiasmo enorme.
Único requisito: el gusto por la lectura.
La formación de grupos o clubes de lectura debiera promoverse en cada centro comunal, municipal o vecinal, en torno a las bibliotecas populares y/o escolares, entre los jóvenes y especialmente entre las personas mayores. Estas últimas por contar con más tiempo libre suelen entusiasmarse y participar, aportando ideas y modalidades varias.
Estamos hablando de una actividad gratuita, de libre acceso, con dinámicas variadas según las características y edades de sus miembros.
