Las aguas termales en San Juan necesitan de un fuerte impulso para reactivarlas. Son fuentes de salud y atractivos turísticos que dejarían divisas para la provincia.

Los ciudadanos de avanzada edad, desde los balcones de la vida miramos el pasado cuando todo era más honesto y nos parecía, o estábamos seguro, que los viejos la podíamos pasar tranquilos, con respeto y con una jubilación de acuerdo con lo que le habíamos aportado al país.


Las cosas cambiaron, las personas veníamos de lugares del mundo con dolores que no había remedios para calmarlos, como la guerra y sus derivados. Llegábamos en busca de un árbol frondoso que nos cobijara con su sombra. Hoy nos damos cuenta que ese árbol perdió las hojas y está lejos de recuperarlas ya que los políticos actuales no lo riegan.


En otra época, los sanjuaninos de edad avanzada y con dolores físicos normales debido a los años, nos refugiábamos en los baños termales que la provincia ofrecía. A parte del alivio de los dolores, era un lugar de descanso, en donde la temperatura aflojaba tensiones y ayudaba a una vida mejor y a bajo costo.


AGUAS CURATIVAS SANJUANINAS

Que yo recuerde había cinco fuentes de aguas termales naturales altamente curativas; Pismanta, Los Rosales, Centenario, Talacasto y La Laja, y de menor concurrencia Agua Hedionda. Las desgracias de la época las clausuraron a todas.


Todavía no interpreto bien si no hay personas que las necesiten, si no hay ancianos con dolores, o si los políticos creen que eso no ayuda al turismo. Pero estoy seguro que no les dan importancia porque saben que los dolores actuales no se solucionan con baños termales, aunque si me gustaría que alguno tenga una mirada seria y recuerde que las aguas termales no eran productos que tenían fecha de vencimiento, que sería bueno revivirlas y así ayudar a los ancianos que hicieron grande este país.


Rafael Pugliese
DNI 4.347566