Ya pasé el medio siglo de vida. Desde mi niñez, aprendí de mis padres a amar a mí país, Argentina. Ese amor lo consolidé en la escuela primaria. Aprendí a respetar sus símbolos patrios, como la Bandera, Escudo, Escarapela, Himno Nacional, que nos identifican ante el mundo como un país libre y soberano. Además de ello, el respeto por todo sitio histórico representativo, que tenga que ver con la lucha de nuestros próceres que ofrendaron sus vidas en pos de que seamos un pueblo independiente. Me refiero al Cabildo, Casa de Sarmiento, Casa de Tucumán y tantos otros lugares. Es por eso que me causó y causa mucho dolor el ver que cada vez que ocurre una manifestación pública, como lo es una protesta por diversos motivos, se mancille nuestros edificios históricos con graffitis, pintadas con todo tipo de insultos. Todo en nombre de consignas como: popular, trabajadores, lucha, nacional, pobreza y tantas otras palabras con las que seducen a las masas.
