Señor director:
El martes Jesús acude al Templo por el camino tantas veces recorrido. Los rostros de los que le acompañan están serios; ya no hay vítores de los acampados alrededor de Jerusalén, ni en la misma ciudad. Pero muchos quieren oír y ver al Maestro, al Hijo de David, al que resucitó a Lázaro, al que se ha proclamado Hijo del Padre eterno. Este día todos los grupos que se oponen a Jesús se van a unir y emplear sus armas dialécticas para destruirle. “Siguieron observando y le enviaron espías que simulaban ser justos para tomarlo en alguna palabra y entregarlo al poder y jurisdicción del gobernador” (Lc). Muchas cosas van a quedar claras en este día y muchas van a ser la luz para los de mente y corazón abiertos.
El Evangelio de la Iglesia Católica toma las palabras de Jesús cuando dice “En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará”. Esa noche, cuando Jesús le dice Simón Pedro que a donde va ya no podrá seguirle, Pedro le responde: “¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”. No obstante, Jesús contesta: “¿Qué darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces”.
P. Enrique Cases
Fuente: Catholic.net
