En la década de 1980, siendo presidente Raúl Alfonsín, se tomaron las mismas medidas que ahora toma Mauricio Macri para controlar el dólar (y con ello las demás monedas) y aún más drásticas. Alfonsín llegó a clausurar casas de cambio y meter presos a los "arbolitos”. Ello me motivó a escribir, en aquel entonces, un artículo que titulé "los delincuentes del dólar” explicando que el repudio al peso argentino era un fenómeno que no debía considerarse de responsabilidad de quienes intentaban salvarse de la devaluación, cambiando su tenencia líquida por una moneda estable que le preservara el valor de su capital o sus ahorros, ya que la estabilidad de la moneda nacional es de exclusiva responsabilidad del Estado y de los gobernantes, no de los gobernados. Para una mejor comprensión de la situación imaginé el siguiente cuento: Un señor, desde la ventana de su casa alcanza a ver una banda de forajidos que la rodeaban con evidentes intenciones de ingresar a su vivienda para robar. El dueño de la casa y de los bienes allí existentes, llama de inmediato a la policía, que llega presurosa y comprueba la verdad de las circunstancias que el denunciante había comunicado a la oficina de emergencias. Sorprendentemente, cuando la policía llama a la puerta y el dueño de casa abre la misma, el oficial a cargo le dice: – "Me va a tener que acompañar detenido”… ante la sorpresa de quien los había llamado y pregunta… -"Pero…¿Por qué?”…y el oficial le dice -"Por no dejarse robar”.
Este breve e insólito cuento pone en evidencia el absurdo de las medidas del Gobierno y su arbitrariedad.
Por Oscar Adarvez
Abogado
El dólar y los mismos problemas de siempre.
