Señor director:
Como cada 13 de noviembre, se llevaron a cabo las fiestas patronales en honor a San Antonio de Padua. El centro de los actos religiosos fue en la localidad iglesiana de Malimán. Hasta ese lugar llegaron feligreses de distintos puntos de este departamento.
Yo fui una visitante más que por primera vez fue hasta ese lugar a honrar al santo y disfrutar de ese hermoso paisaje que nos brinda nuestra amada provincia de San Juan. Además, pude observar las bellas imágenes retratadas por el fotógrafo de ese departamento, Lucas Poblete, que perpetuaron un momento histórico.
En estas imágenes se pueden observar los momentos más importantes de esta celebración religiosa por parte de los devotos y aquellos que comparten la fe.
Malimán es un pueblo pequeño, con escasa cantidad de habitantes, con algún puesto por el camino donde se crían chivitos y con la amabilidad de los lugareños, propia de la gente que se puede encontrar en distintos lugares en el campo sanjuanino.
Fue una satisfacción llena de profunda emoción llegar a este lugar para compartir la fe, comidas típicas y sobre todo, la calidez de gente que trabaja y lucha por su pequeño pueblo, en este rincón de la provincia donde hacen patria. Sencillamente, porque es zona de frontera. Allí están hombres, mujeres y niños que cultivan la argentinidad, trabajando y ofreciendo ese don de ser "buena gente”, bien sanjuaninos.
Por medio de estas líneas, también quiero pedirles a todos los sanjuaninos, que ayuden y apoyen a los habitantes de este pueblo como a todos los pueblos de zonas distantes de los centros poblados en los distintos departamentos de la provincia. Siempre hace falta ropa, abrigo, logística para acceder a los beneficios de electricidad, agua potable y alimentos.
La gente que habita nuestros campos merece nuestro reconocimiento y la solidaridad de hermanos que compartimos la misma tierra que es San Juan.
Por todo lo dicho es que invito a todos quienes lean estas líneas a acercarse por los pagos de Malimán, para compartir y conocer a nuestra gente. Es un lugar muy bonito que merece ser disfrutado.
La fiesta de San Antonio fue una bendición para los pobladores de ese lugar y para los visitantes que disfrutaron de momentos muy agradables en una muestra de fe popular en medio del campo sanjuanino.
