Señor director:

Nuestro mundo gira sin comprender el destino. Pero antes de vencidos preferimos navegar en este "mar de la libertad", movidos por ese ímpetu propio de la juventud, que irrumpe en la sociedad, envuelto en el manto de idealismos, sin comprender, que son ellos quizá, los más perjudicados y dirigidos por "quienes saben mover los hilos de marionetas" de un pías sin rumbo.

Modas, costumbres, léxico conductas, irrumpen en el "escenario" de la vida. Muchos viven sus sueños a veces sin comprender que en general, no son la causa de una propia determinación, sino el producto de "algunos", buscando su propio beneficio, o cumplir con inclinaciones internas perversas,como el amor al poder y al dinero. No somos concientes que con nuestra mirada distraída colaboramos en el camino de hacernos olvidar de aquellos sueños, e impulsándonos a que los valores del trabajo y la honestidad, se vean empañados por esta realidad. La educación es el medio que permita a los jóvenes ser optimistas, preparados para mejorar y triunfar sacando el país adelante. Me dirás que es un enfoque muy acotado y lejano, pero hay una razón: la urgencia de nuestra actualidad. Esta juventud que usa como muletilla permanente -"y … nada"… es que en realidad no "incorporó", a su ser "nada". Siendo la generación "Ni" (ni estudia ni trabaja), sumado al consumo de droga, en una mayoría. Es triste ver todo lo que les acecha, pero la juventud puede salir adelante y evitar que sea una generación perdida. Reconozco que hay jóvenes capaces, pero también es cierto que nuestra generación, no colaboró, en general, a facilitar su desarrollo. Exigir educación, instituciones republicanas para aprender volar. La reflexión ante esto es urgente. El comienzo es ser conciente del rol que tenemos cada uno para colaborar a mejorar nuestra humanidad.

 

Beatriz Albaladejo
Licenciada en Ciencias Políticas y Sociales