Señor director:


"Ningunear'', se dice ahora, antes era, "matar con la indiferencia'', son actos que se realizan tanto en el ámbito laboral como en el personal, a sabiendas que el ser humano se nutre psicológicamente del hecho de ser visto y tenido en cuenta por sus prójimos. A ese "matar'' con la indiferencia, el ninguneo le suma un velado desprecio que descalifica cualquier rasgo de importancia de quien merezca tamaña afrenta. Especialistas aclaran que es claro que el ninguneo, muchas veces, pasa por negar el sentir del otro. En tal caso no se ningunea a la persona, sino su sentimiento, algo así como un "ninguneo emocional''. Una cosa es refutar argumentos o juzgar conductas y otra es directamente negar la existencia de sentimientos genuinos. Por más que se tenga anticuerpos contra el ninguneo, lamentablemente hay todo un universo de ninguneadores "seriales'' que compiten para ver quién lo hace más y mejor, con la idea de que, a mayor ninguneo a los otros, mayor valía propia. Gente insegura y algo mala que existe. Es bueno percatarse de su proceder para no caer en sus redes. De allí que hay que ser positivo no depositar la noción de "ser alguien'' en otros que no valgan como para detentar tamaño poder sobre la propia autoestima. "Somos'' en función de nuestras propias acciones y actitudes, y ante la mirada de quienes nos quieren y respetan, y no en función de quienes determinan desamoradamente si alguna persona es o no viable como tal, de acuerdo con pautas generalmente desatinadas.