Lo que ocurre después de las elecciones también importa y es fundamental. En casi todos los países del mundo se elige a los gobernantes de manera democrática, pero en otros se priva sistemáticamente a los ciudadanos de libertades y derechos básicos. Se llama democracia no liberal. Fueron muchos los gobernantes que han pasado por encima de los cuerpos legislativos de sus respectivos países para ejercer sus cargos por decreto, minando los cimientos indispensables de la democracia. Han impuesto restricciones en sus variadas formas. Se entiende por "democracia liberal” un sistema político caracterizado no sólo por la actividad electoral libre y justa, sino por el imperio de la ley, la separación e independencia de poderes y la salvaguarda de las libertades esenciales: expresión, culto, ideología etc. Este "liberalismo” constitucional es mucho más que un procedimiento para elegir un gobierno. Consiste también en defender la autonomía y la dignidad del individuo contra la fuerza coercitiva del Estado. Es liberal porque se inspira en una ideología surgida en la antigua Grecia, que concede gran importancia a la libertad, y es constitucional porque está arraigada en la tradición iniciada por los romanos en épocas pretéritas del imperio de las leyes. Un gobierno constitucional es esencial para promover una reforma económica. Alguien dijo que "El mecanismo fundamental de una economía de mercado es una carta de garantías individuales aplicadas por un poder Judicial imparcial”. Hay países en que florecen las elecciones libres, pero no el liberalismo constitucional. Cuando una democracia no garantiza la libertad, de poco sirve que sea una democracia. De manera inversa, la falta de elecciones libres y justas habiendo salvaguarda de los derechos fundamentales, debe verse como una deficiencia, no como sinónimo de tiranía. Las libertades económicas, civiles y religiosas son el meollo de la autonomía y la dignidad de las personas. La democracia sin liberalismo constitucional no es sólo inapropiada sino peligrosa. Hace casi cien años Woodrow Wilson exhortó a Estados Unidos a hacer un lugar seguro para la democracia. Pero hoy, lo importante no es hacerla solamente para algunas naciones sino para el mundo.
Por Carlos R. Buscemi
Escritor
