Uno de los murales deteriorados por el paso del tiempo.

Con un estimado de 3.000 murales a finales del siglo pasado, Los Ángeles fue el referente mundial del muralismo callejero, pero desde entonces mucho ha cambiado. Seis de cada diez de estas obras de gran formato desaparecieron por vandalismo o, lo que es peor, por el olvido.

En la que fuera "capital mundial de los murales", título que hoy ostenta Filadelfia, muchos artistas ven impotentes el desvanecimiento de obras de la vieja escuela que introdujo, en el centro histórico de Los Ángeles, el mexicano David Alfaro Siqueiros al crear en 1932 el mural "América Tropical".

Ese fue el inicio, pero la producción masiva de pinturas de gran formato llegó a Los Ángeles a raíz de la efervescencia del activismo político de los años 60 y 70 del siglo pasado.

Muchas de esas obras arruinadas con el grafiti que se puso de moda en las décadas siguientes desaparecen por completo cuando autoridades californianas o locales ordenan "limpiar" las paredes con "pintura blanca", lamenta el muralista Raúl González.

"Muchos de los artistas están desilusionados", comenta el pintor, que critica que la ciudad de Los Ángeles tenga "más dinero para encarcelar gente" que para la cultura y las artes.

El muralista, cuya creación se extiende a 200 murales en varios estados del país, Canadá, México y El Salvador, pena porque una de las tantas obras deterioradas sea suya: "The Importance of Life", creada en el año 2000 en el este de Los Ángeles.

Los vecindarios se ven mejor "con murales restaurados", aclaró, aunque los renovados son pocos. González contribuyó a remozar en 2012, con fondos del MCLA, el icónico mural "L.A. Freeway Kids", pintado en 1984 por Glenna Ávila, y en 2017 se recuperó "Pope of Broadway", creado por Eloy Torrez en 1985 en el que rinde tributo al actor mexicano Anthony Quinn.

"Los murales del vecindario nos muestran una historia que a menudo no se enseña en las escuelas", dice José Huizar, concejal de Los Ángeles.

Por Iván Mejía
Agencia EFE.