Señor director:
Los padres tienen la responsabilidad sublime de educar a sus hijos. Tienen que ser el espejo en lo que que a valores morales se refiere, con el fin de poder vivir en sociedad, de una manera civilizada. Pero, por desgracia, a veces no sucede así. Es por eso que paso a contar lo que viví.
Ayer, al mediodía, viajaba en un colectivo de la línea 42 rumbo a Santa Lucía. En la parada de Libertador casi General Acha, suben dos parejas de adolescentes que no llegaban a tener 20 años de edad. La mujer de una de las parejas se sentó a mi lado con su hijo de unos dos ó tres años. Esta chica, que no tenía más de 18 años, le enseñaba a la criatura a tener gestos agresivos hacia la otra pareja de jóvenes, los cuales se reían. No conforme con esa actitud, que observaban los demás pasajeros, la madre adolescente trataba de enseñarle una mala palabra para que el niño la repitiera, ante la risa de estos 4 jóvenes.
Estas escenas deja mucho para reflexionar sobre qué clase de generación están criando algunos padres de hoy. Quizás haya que hacer una campaña masiva de enseñanza de valores en la comunidad, hasta que se aprenda.
Seguramente, desde los niveles oficiales, como profesionales de distintos ámbitos, pudieran crear estrategias para comunicar mensajes de forma masiva a la población.
Porque, tener un hijo, es un regalo de parte de Dios. Hay que cuidarlos, educarlos y formarlos como hombres y mujeres de bien.
