Quiero hacer un comentario sobre una carta hecha pública en varios medios de Buenos Aires el pasado 13 de marzo por la Comisión de Pastoral Social referida a la Ley de Glaciares. Es muy doloroso para un minero católico como yo, ver a algunos líderes de nuestra propia Iglesia, militar públicamente en perjuicio de la explotación minera, de los trabajadores mineros, de sus familias, y de las posibilidades de progreso de las provincias cordilleranas. Y duele más, porque junto con un grupo de profesionales idóneos de Mendoza, ofrecimos asesoramiento y colaboración en materia de geología y minería en sendas audiencias, primero con monseñor Arancibia y después con monseñor Buenanueva. Pero, nunca nos llamaron y tampoco tuvieron en cuenta los estudios e informes que les entregamos. Además, la omisión de estudios y datos oficiales y la liviandad de algunas opiniones vertidas induce a pensar que el asesoramiento idóneo sigue ausente.

