Señor director:

La recordación de un nuevo aniversario del terremoto de 1944 me llevó a sacar de entre mis escritos esta poesía que escribí hace un tiempo en la Basílica de Desamparados, mientras trabajaba en ese lugar. Hoy deseo compartirla con los lectores de este diario:

Era una tarde nublada./ El día 15 de Enero./ Cómo un rugir agorero,/ cruzo las cumbres nevadas,/ para dejar enlutada/ esta tierra tan amada.// Esta provincia hermana/ que dio la Patria Argentina,/ la que quedó en ruinas llorando su sangre humana./ Era tan fuerte el bramido que nos dejó la impresión,/ de un pueblo que está dormido.// Porque el espantoso ruido/ nos conmovió con dolor,/ dejando un cuadro conmovedor en mí querido San Juan,/ que sus viviendas están/ en este puesto de honor.// Qué aspecto desolador,/ se presentó en el momento,/ que entre llantos y lamentos dejo distinto color./ Por eso hermanos queridos/ quise rememorar está historia/ que Dios bendiga estas almas y descansen/ en su santa Gloria.

 

Juan Doroteo Villalba
(Gringo)