Según Alberto Palcos, "Sarmiento pertenece a ese raro linaje de hombres sobre los cuales jamás cesa de investigarse. Se dirían inagotables". A ciento veintinueve años de su desaparición física, su vigencia se encuentra intacta. Debe ser por la labor realizada en distintos campos del saber. Uno de esos fue la geografía. En el capítulo titulado: "Mi Educación", de su libro "Recuerdos de Provincia", reconocía que su inclinación por la lectura se debió a Clemente: "Debí pues, a mi padre, la afición a la lectura". Él consideraba a la lectura como el instrumento más poderoso para elevar el nivel intelectual de nuestro país. Entre otros temas, las lecturas relacionadas con países, pueblos, viajeros y de exploradores, fueron de gran interés para él.


Sus escritos sobre países y pueblos eran realizados bajo una posición naturalista de la geografía clásica, donde describía todo lo que observaba. En unos de sus discursos presidenciales, denominado: "Provisión de Libros". Obras Completas (1899). Tomo XXX, "Las Escuelas base de la prosperidad y de la República en los Estados Unidos", dice que: "La lectura de viajes es otra fuente inagotable de entretenimiento y de instrucción. Es la geografía en acción; y el interés que despierta la narración de aventuras frescas o novedosas. Enero de 1873".


En sus palabras dejaba demostrado el gusto que sentía por hacer este tipo de lecturas y les sugería a los jóvenes para que se interiorizaran en estas temáticas. Había memorizado muchos nombres geográficos de pueblos, capitales y países.


El escritor Ricardo Rojas (1945) señalaba sorprendido en su libro. "Sarmiento poseyó sentido topográfico extenso, como el de un baquiano, y agudo, como el de un rastreador".


Por ende, no es casualidad que en el índice alfabético de su colección oficial de las Obras Completas, asombra por la cantidad de nombres de países, ciudades, provincias, pueblos, postas, minas, arroyos, ríos, lagos, estaciones ferroviarias y puertos. Sumando un total de 1.455 nombres geográficos. Todos ellos asimilados por sus lecturas y por sus observaciones realizadas en sus viajes, que permanecieron para siempre en su potente memoria.


Domingo era un estudioso del espacio. Un buen ejemplo de sus descripciones lo encontramos en su libro "Viajes en Europa, África i América" 1849. Otro de sus libros traducidos en vida fue, el "Manual de la Historia de los Pueblos Antiguos y Modernos", escrito por Levi Alvarez. Traducido en Chile en 1849. Este libro es un completo tratado de historia y geografía. Posee siete divisiones, la segunda de ellas, es dedicada a la geografía de los pueblos. No fue un geógrafo, pero fue uno de los saberes en que más profundizó.


Domingo estaba obsesionado en transformar nuestro país en un espacio de progreso con escuelas, universidades, bibliotecas, librerías, teatros, museos, industrias con puertos, ferrocarriles, frigoríficos. Esta capacidad de observación y de comparar los distintos tipos de paisajes, pueblos y países es lo que lo llevaría a ilusionarse en hacer de nuestro espacio nacional un Estados Unidos del Sur.