Señor director:
Aprovecho este espacio para hacer un comentario que involucra a mis colegas los jubilados. No puedo dejar de pensar en la actitud del Gobierno nacional de no otorgarnos el bono de 5.000 pesos a quienes percibimos más de 20.000 pesos, como si esa suma fuera suficiente para considerarnos ricos. Pero ¡oh casualidad! el mismo Gobierno nacional no ha tenido ningún problema financiero en otorgar un bono a los empleados públicos, incluyendo a los que ganan hasta 60.000 pesos. Es decir que para el personal del Estado no hay déficit ni dificultad económica alguna, pero para nosotros sí.
Además debemos lidiar con la decisión, seguramente anticonstitucional, de suspender la actualización de nuestros haberes tal como estaba legislada, ajustada por inflación, y reemplazarla por un engendro arbitrario del Poder Ejecutivo, que según sea el humor circunstancial del mandatario, sería la actualización otorgada casi como una gracia.
La explicación es la de siempre, y la conocemos de sobra. La interminable cantinela de que no alcanzan los aportes de los activos para pagarnos a nosotros. Pero la solución, o una mejora del tema, sería muy simple si tuvieran vocación al respeto: que las jubilaciones sin aportes y demás beneficiarios, sean "planes", asignaciones, u otras modalidades, se paguen con fondos de Tesorería General, ya que recursos impositivos de todo tipo y color no les faltan. Y que se respeten, como corresponde, los fondos de las cajas, los aportes en Anses, que deben ser exclusivos para el pago de las jubilaciones genuinas y no para otros fines.
Dado que todo lo mencionado no es más que una continuidad de viejas prácticas o viejos vicios en perjuicio de la "clase pasiva", no puede argumentarse que lo escrito sea un intento de ponerle palos en la rueda a un gobierno que recién empieza, pero cuyos protagonistas, funcionarios y demás son los mismos que gobernaron el país entre 2003 y 2015, incluso el actual mandatario y su "vicepresidenta".
