Señor director:

Por estos días he recibido en mi email una gran cantidad de ofertas de elementos tecnológicos "'para el inicio de las clases'' Es así que me ofrecen comprarle a los hijos desde celulares de última generación hasta parlantes portátiles con conexión inalámbrica y otros chiches. Lógicamente, no faltan las computadoras portátiles, auriculares sin cables y cámaras fotográficas.

Mis hijos, como cualquier otro hijo observan esto y comienza a anhelar cada uno de esos productos. Es cuando me pregunto si es necesario todo esa cantidad de tecnología para asistir a la escuela y aprender lo necesario.

Mis hijos cursan en los niveles primario y secundario. Todavía no van a la universidad, pero pretenden toda esa tecnología que ahora se nos presenta como muy fácil de adquirir, cuando sabemos fehacientemente que no lo es.

Estoy convencido que somos los propios padres los que motivamos esta situación, ya que nadie quiere esperar a que sean los maestros los que vayan solicitando paulatinamente los elementos con los que van a trabajar. Con la excusa de que hay que comprar ya, porque luego sale más caro, hay padres que llenan a sus hijos el primer día de clases con todos los aparatos que no sabe si los van a utilizar en todo el año.

Todavía no sabemos si van a comenzar las clases en tiempo y forma. Debemos esperar a que esto suceda y confiar en que la enseñanza se va a comenzar a impartir como debe hacerse el primer día con un cuaderno y una lapicera. En los últimos años de poco nos ha servido anticiparnos tanto en la compra de tecnología que no se sabe usar. Los últimos lugares en los ránkings de enseñanza son una prueba de ello.