Señor director:

El último fin de semana largo de recorrida por los departamentos Iglesia y Jáchal me deleité con los paisajes y la tranquilidad que transmite el entorno de esos lugares que han sido bendecidos por la mano de Dios. Más allá de algunos faltantes en materia turística, lógicos tras el periodo de inactividad que provocó la pandemia y que ahora, aparentemente, comienza a reactivarse, hubo un detalle que me llamó mucho la atención: la mayoría de las iglesias católicas que forman parte del patrimonio histórico y cultural de esos pueblos estaban cerradas al público en horario fuera de misa. Esto quitaba la posibilidad de ingresar a su interior para observar todos los recursos que poseen esos templos y que constituyen una auténtica muestra de arte y costumbres de una época pasada. Al preguntar sobre los motivos por los que las iglesias no estaban abiertas, no nos supieron responder, aunque argumentaron que es una decisión de cada parroquia por cuestiones de seguridad. En el caso de la histórica Capilla de Achango, donde hay una persona encargada de abrir el templo, al momento de visitarlo, día domingo en horas de la mañana, estaba cerrada sin posibilidad de acceder a ella. El hecho de que estos lugares estén considerados como de visita obligada trasciende el aspecto religioso, por lo que se debería poner énfasis desde los organismos de turismo departamental y provincial en asegurar que estén habilitados para el público.