Señor director:
Los valores, metas de una vida digna, los recibí desde la cuna. La educación me formó en la ética, en el "deber ser", y la profesión en la deontología o "el deber ser profesional". Paralelamente cultivé el pensamiento con ayuda de la lectura y mi propósito fue que mis discípulos hicieran lo mismo. Alumnos y docentes con los que conviví lo recibieron. Coseché en consecuencia. Hoy, la carencia de ética y valores es innegable. Las actitudes deshonestas de una dirigencia política, nos cachetean cada día. La inmoralidad reina en una sociedad que perdió el estado de bienestar por culpa de sus dirigentes. La corrupción nos ha sumido en la pobreza moral y real. Impunemente se ha creado un sistema de indigencia para mantener poder. La madre de este sistema es el fanatismo irreflexivo. Mientras esto no se condene con el voto, seguiremos involucionando. ¡Razonen! ¡Analicen! ¡Piensen! Nuestros descendientes necesitan "valores" para vivir dignamente.
