Señor director:

Cuando en todo el mundo se promueve la idea de no utilizar pirotécnia, por los peligros y consecuencias que ello implica, en San Juan esa recomendación no se respeta en absoluto. No se trata de que estas explosiones de distinto nivel le hacen mal solo a las mascotas. También le hacen daño a las personas internadas, y el común denominador de la sociedad. Hay bebés recién nacidos que se asustan y lloran ante semejante brutalidad. Personas de todas las edades manifiestan su descontento con la autorización oficial de vender estos productos. A pocas horas de finalizar este año, los negocios dedicados a esta comercialización, no paran de ganar dinero a costa de los perjuicios de todo el pueblo sanjuanino. Ya es algo que la política provincial debe definir y no hacer la vista gorda ante esta situación. La Legislatura debe manifestarse por medio de una ley para impedir este salvajismo de la utilización de estos productos que incluso, suele causar daños físicos a quienes las manipulan.

Alberto Mendoza
DNI 9.240.507