Señor director:

Como lector de DIARIO DE CUYO desde hace décadas, coincido con el comprovinciano que alertó a las autoridades y al resto de la comunidad por personas que necesitan trabajo digno y no utilizar una changa con fines extorsivos, uniéndose a otros para lograr adueñarse de sectores de calles con el fin de cuidar autos, lavarlos o bien aquellos que venden ropa de dudosa procedencia en la Plaza España. Allí, son cada vez más los vendedores y que también se instalan los fines de semana en distintos sectores del Parque de Mayo. Coincido con el lector, Rodolfo Ingolotti en su apreciación de incluir a todas estos comprovincianos en el sistema laboral, cuyo apoyo depende mucho del Estado, para que les brinde asesoramiento y capacitación para ejercer un empleo en blanco, que tenga beneficios sociales. Sin embargo, vemos que las autoridades correspondientes, por no querer pagar el costo político, terminan normalizando la ilegalidad en las calles como paseos públicos. Es tiempo de promover un cambio cultural en nuestra sociedad donde todos trabajemos, pero sin perjudicar al resto de la sociedad.

Camilo Vargas Garay
DNI 6.351.072