Comenzamos este mes de mayo con el Día del Trabajo. Hay tanto para reflexionar que me introduzco al mundo lírico de Hesíodo, muchos siglos atrás. En cuanto él, en ese entonces, valoró en su obra “Los trabajos y los días”… la dignidad que otorga el trabajo a la condición de hombre de bien. Dice: “por sus trabajos son los hombres ricos”… “por sus trabajos será el hombre” mucho más querido por los inmortales y por los mortales… pues aborrecen a los inactivos…. “en el destino… te es mejor el trabajar, si es que apartas de bienes ajenos tu extraviado corazón”. “Volviendo al trabajo… logras el sustento…” “vergüenza se lleva el hombre indigente”. “Tal vergüenza va a la desventura… La audacia al bienestar”.
Palabras necesarias en nuestro presente, para retomar el curso correcto, desvirtuado por un gobierno populista, disfrazando la ambición de poder, con una dádiva perjudicial, que convirtió a una generación joven en ociosos. Sin entender que es “dignidad” llevar “pan blanco a la mesa”, al decir de nuestro querido San Juan Pablo II, haciendo alusión, al que lleva “pan sucio” por no ser honesto en su medio de adquirirlo.
Dios ilumine a los gobernantes para desarrollar nuevas fuentes de trabajo, y a los ciudadanos para poner el esfuerzo necesario para desarrollar capacidades en beneficio personal y de una Argentina productiva.
Beatriz del Alba
