San Juan terroso, agreste, sufrido por sus temblores y terremotos. En su origen, gente buena, cordial, esforzada. Se derrumbó, pero la levantaron. El espíritu de esfuerzo está en sus raíces. El espíritu de progreso es el estandarte que elevan los sanjuaninos cuando nombran a su prócer, orgullo de nuestra tierra, Domingo Faustino Sarmiento, y a su madre, doña Paula, ejemplo de mujer, que dentro de su humildad, demostró ser luchadora, pilar y sustento de su hogar, madre ejemplar, que marcó el rumbo de sus hijos en el esfuerzo, la educación y la fe.
Valle y desierto. Mezcla de paisajes que templan el espíritu para dar como fruto, letras vuelto canciones, libros, pinturas, investigadores. Su Cultura; expuesta en “cofres bellos” como son sus museos, su auditorio, teatros, observatorio y tantos otros lugares emblemáticos.
Sus oasis, como los valles calingastinos, iglesianos y Valle Fértil. La mano de Dios, para compensar rincones donde la paz acaricia el alma. Cielo estrellado como ninguno.
¡Oh San Juan! Con estas letras quiero expresar el amor a nuestro terruño en el mes aniversario de su fundación, el 13 de junio de 1562. Habrán maravillas en todo el mundo, pero yo llevo San Juan en mis venas!
Beatriz del Alba

