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MILAGRO EN EL CERRO NEGRO

A 150 años de las apariciones de Santo Domingo de Guzmán en Iglesia

29 de julio de 2026 - 06:00

Por Lic. Claudio Vera - Junta de Historia Eclesiástica Argentina

Cerro Negro: "Venía de la leña con unos amigos en sus burritos… y en ese momento sintió que el viento movía con fuerza algo como trapo, que lo azotaba contra algún objeto… y volviéndose al lugar de donde salía el ruido, vio al Patriarca vuelto de espaldas… "Ve chei" el Santo del Rodeo…". Es un fragmento del testimonio que Ismael Montaño, con 11 años, dio sobre la aparición de Santo Domingo de Guzmán. Sí, el santo español, que se apareció el mismo día de su muerte, un 6 de agosto (1221), pero de 1876.

Fue a unos kilómetros de Rodeo, donde hay una antigua capilla en honor a Santo Domingo, evidencia y permanencia de la evangelización de los dominicos en el territorio sanjuanino. En ella hay una imagen de bulto del Santo de tamaño natural. Esa imagen de Santo Domingo ya estaba en tierras iglesianas en 1876, y tendría que declararse patrimonio artístico-religioso del departamento.

Ismael pensó que se trataba de esa imagen. Sólo él pudo verlo al Santo en esa ocasión, pero la documentación nos dice que, otros trece niños atestiguan la misma visión con la descripción consiguiente en 1878.

¿Cómo se difundió la noticia de esta aparición milagrosa? Para entonces, todo el norte de la provincia formaba parte del curato de Jáchal y era su párroco Fray Moisés Burela, el destacado dominico que levantó el actual templo de Jáchal (1878). Es quien tomó el primer testimonio del niño y lo comunicó al obispo Wenceslao Achával. Y también a las autoridades dominicas de Argentina.

¿Qué contó Ismael sobre el "Patriarca" (sic) y sus apariciones? El testimonio principal fue tomado por el fraile sanjuanino Fray Paulino Albarracín en 1877, durante la Semana Santa. Iba desde el convento de la ciudad a pedido de los dominicos, pero también del Obispo y reconoció el lugar de las apariciones. Describe el Cerro Negro, cuenta que más de cuatro mil quinientas personas han peregrinado desde lugares diversos y distantes (Perú, Bolivia, Chile, provincias argentinas…). Más de doce mil desde las apariciones. Y los milagros por la intervención del Santo.

La memoria de tales apariciones permaneció en la comunidad y desde hace unos años se realiza una peregrinación al lugar con el Santo Domingo del Rodeo. Se registraron en la década de 1860 apariciones de Santo Domingo en todo el mundo. La memoria de tales apariciones permaneció en la comunidad y desde hace unos años se realiza una peregrinación al lugar con el Santo Domingo del Rodeo. Se registraron en la década de 1860 apariciones de Santo Domingo en todo el mundo.

Ante un cuestionario tomado por Albarracín y testigos expresa Ismael que: "ante la insistencia de su padre, volvió… y encontró a Santo Domingo de frente y le causó tanta conmoción que le movió el deseo de bajar a acercarse al Santo, lo palpó y habló con él…. Expresó que cuando él llegaba ya estaba Santo Domingo y permanecía cuando él volvía para su casa… Puede mirar a los ojos del Santo y siempre lo veía bien, dulce y apacible… Como "amigo y compañero" se tratan… El Patriarca le ordenó que llevase tierra para curar con ella los enfermos, que no se la muestra para que la bendiga, porque le dijo que ya con alzarla quedaría bendita… Sus vestiduras son como el interrogador (Fray P. Albarracín O.P.), con la diferencia que la capa negra es más larga y muy suave. Aclara fray Albarracín que la capa negra que él llevaba era la corta, que la usa cuando cabalgan... Que tenía en su pecho una cosa redonda muy linda, como una especie de rueda en el anverso que tiene un señor y en el reverso la imagen de Nuestra Señora. Aclara Fray Albarracín que "son las armas de la Orden". Que en la cabeza tiene un poco atrás una especie de gorrito o sombrerito ". El relato es más extenso.

Comenta Albarracín que Fray Moisés Burela colocó una cruz grande en el lugar de las apariciones y esa Semana Santa acompañó a los peregrinos impartiendo los sacramentos. También levantó un templo con autorización del obispo Achával en 1878, que cayó con el terremoto de 1894.

Quinientos cuarenta testimonios de curaciones milagrosas se registraron por escrito por quién sería luego Obispo de Córdoba, Fray Reginaldo Toro, por la intervención del "Patriarca" (sic), con la tierra del lugar humedecida con sebo de vela y colocada en el lugar de la dolencia.

Para la Orden de Predicadores fue considerada una aparición verdadera. Fray Albarracín expresa al final del informe que eleva a las autoridades: "¡Esto es verdad, esto es grande! ¡Aquí está la mano del Dios todopoderoso!".

El impacto de tales apariciones fue notable en la época, y quedó registrado en escritos tan diversos como una publicación española, "La Cruz. Revista Religiosa de España y demás países católicos dedicada a María Santísima", impresa en Madrid en 1877. También en los testimonios personales de Sor Leonor de Santa María Ocampo, riojana, nacida en Famatina, que vivió en San Juan entre 1860 y 1868 y que el Papa Francisco al reconocer su vida virtuosa en grado heroico, la declaró Venerable en 2018.

150 años se cumplen de la aparición milagrosa de Santo Domingo a un niño en el Cerro Negro. La memoria de tales apariciones permaneció en la comunidad y desde hace unos años se realiza una peregrinación al lugar con el Santo Domingo del Rodeo. Se registraron en la década de 1860 apariciones de Santo Domingo en todo el mundo. La memoria como patrimonio intangible de una comunidad que revive el pasado y actualiza su devoción, tiene que ser rescatada y difundida como expresión de identidad y religiosidad, como modo de vivir y expresar la fe, y propuesta como itinerario religioso cultural que pueda ser conocida y recorrida por quienes visiten el departamento.

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