Por Rosendo Fraga - Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría
Crece la tensión entre Washington y La Habana
La relación entre Estados Unidos y América Latina hoy tiene como epicentro el conflicto con Cuba. Cabe recordar que este país cayó bajo la influencia comunista tras una revolución en 1959. A principios de los sesenta la relación entre la isla y Washington llegó al borde de generar una crisis mundial por los misiles desplegados por la URSS en Cuba frente a Estados Unidos (en aparente respuesta a los desplegados por Washington en Turquía). Entonces el conflicto fue aplacado, pero puso en evidencia la importancia estratégica que tenía Cuba para Moscú debido a su proximidad con el territorio estadounidense.
Desde entonces han pasado sesenta y siete años, pero el régimen se ha mantenido. La evidencia de que ha sido así es la influencia que hoy tiene en el régimen comunista Raúl Castro, hermano de Fidel y diputado desde 1976, que hoy tiene noventa y cuatro años. Él fue Jefe de las Fuerzas Armadas de 1959 a 2008 y por eso su rol ha sido relevante. Durante este periodo tuvo lugar un solo intento de invadir la isla y fue a principios de los años sesenta, en la operación conocida como "Bahía de Cochinos" por la zona en la que se realizó. Entonces una unidad de voluntarios cubanos anticastristas lo intentó pero fracasó rotundamente por carecer del apoyo militar estadounidense comprometido.
Después de ello, Estados Unidos se limitó a operaciones de la CIA para intentar eliminar a Fidel, pero fracasaron en todos los casos. Como contrapartida, esto generó en el régimen cubano una importante capacidad en materia de inteligencia.
Ahora el gobierno de Trump parece generar una nueva etapa encaminada a producir un cambio de régimen en Cuba. Así lo ha expresado el presidente Donald Trump, y en particular su Secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubano. Cabe señalar que este sector -el de los emigrados cubanos- es una fuerza política y económica creciente en los Estados Unidos y que incluso comienza a tener la aspiración de poner un presidente a través de la candidatura del propio Rubio. Trump, con su clásica personalidad, ha amenazado a Cuba con acciones económicas, pero también se agrega un pedido de detención de la Justicia estadounidense contra Raúl Castro, similar a la utilizada para dar sustento jurídico a la detención de Nicolás Maduro. Pero Raúl Castro ha desafiado al gobierno estadounidense y no parece dispuesto a ceder.
Pese a ello, un escenario de posible operación militar parece estar planificándose. Hay quienes piensan que una ocupación total o parcial de Cuba permitiría encubrir el efecto negativo que ha generado la imposibilidad de vencer a Irán y la decepción en parte del electorado republicano. Trump piensa en esta alternativa como una forma de resolver este problema. El presidente estadounidense ha hecho referencias más de una vez a que castigaría a Cuba por no aceptar el cambio de régimen (incluso llegó a pensarse en una sucesión a partir de dos nietos de los Castro que viven en Estados Unidos). Hoy parece que se optaría por una decisión más dura, pero todo en un panorama incierto.
Una victoria de Estados Unidos en Venezuela y otra en Cuba daría una imagen de triunfos en América Latina, pero que probablemente no alcanzaría para neutralizar el costo de lo sucedido en Irán. Lo concreto es que ya uno de los cuatro portaaviones en servicio de los Estados Unidos se ha trasladado hacia el Caribe para dar apoyo militar en una eventual operación ofensiva estadounidense.
Fue el mismo despliegue militar que se utilizó en la operación contra Venezuela. Pero hasta ahora tanto las Fuerzas Armadas cubanas como las policiales no dan señales de oposición al régimen. Más de sesenta años de régimen hacen que la totalidad del personal de las fuerzas armadas y de seguridad no hayan conocido otro sistema que el comunista y en él han sido formados, entrenados y adoctrinados.
Mientras tanto, en América del Sur se registran algunos datos políticos que son contrarios al presunto avance que parecían tener los gobiernos alineados con Donald Trump. Bolivia es la zona más crítica. El presidente Rodrigo Paz ha asumido hace pocos meses y no logra resolver una revuelta originada por Evo Morales, que sigue prófugo por una condena de abuso de menores. Si bien se trata de una minoría, esta responde férreamente al ex presidente Morales y parece no temer un enfrentamiento violento. En cambio sí quiere evitarlo Paz, que ha recibido el apoyo de Trump, Milei y numerosos ex presidentes de Europa y América Latina. Pero el problema no parece fácil de resolver hasta ahora, ni con represión ni con negociación.
Otro problema, aunque de menor envergadura, se plantea en Chile. El presidente José Antonio Kast ha tenido una caída muy importante en su popularidad, situación que lo está obligado a revisar y cambiar su Gabinete, cuando lleva muy pocos meses de gobierno.
En Colombia la primera vuelta de la elección que se realiza el 31 de mayo muestra que saldrá primero el candidato de la izquierda, pero que probablemente en la segunda vuelta gane el más votado de la derecha. En cuanto a Brasil, la candidatura del hijo de Bolsonaro, Flavio, se ve afectada por una denuncia judicial contra uno de sus colaboradores, pero esto se da en un contexto en el cual Lula podría estar nuevamente enfermo de cáncer.
Todo esto hace que el escenario de la región sea menos favorable a Trump de lo que parecía hasta hace poco tiempo.