Por Orlando Navarro - Periodista
Cuando lo que manda es el corazón
Vamos a tomarnos un descanso de la política este domingo. Y voy a abrir mi corazón para que, desde el lugar donde habitan los recuerdos, se me vengan en tropel añoranzas, vivencias y melancolías de un pasado que, me doy cuenta, fue hermoso. Mi pago chico, mi arrabal: la Esquina Colorada. Con ella mis viejos, mi abuelo, mis hermanos, mis amigos. El cine Rivadavia, el café de don Robledo, las empanadas de don Rubén, la panadería de don Felipe, el "Negro" Aranda y su estación, la carnicería de la Chiquita. El zapatero don Ianelli, uno de cuyos hijos, Mariano, ya de muchacho le ayudaba a arreglar las suelas, mientras no se le caía de las manos una Biblia. Después, de grande, sería el "Padre Mariano", que llevó multitudes a las viñas del Señor, cada 13 de mes, y hoy reparte bendiciones desde el cielo. El Botiquín San Miguel, donde don Napoleón Quiroga repartía medicinas y brebajes entre el vecindario, para ahuyentar los males físicos y aliviar los espirituales, de quienes confiaban en sus dotes de hombre sabedor y bueno. La esquina de San Miguel y Cereceto, el canal, el kiosco, la Nacional 21, la línea 10. Y una cuadra yendo al sur, justo en la esquina del almacén de don Pablo, arranca la Balcarce, que nos lleva donde reina nuestra pasión. Allí nacían y morían quimeras, al compás de una pelota que se movía mágica, ágil y llena de encantos.
El fútbol, Del Bono y la locura de ver nuestros "ágiles" dando batalla en el "difícil reducto de la Esquina Colorada", como le llamaban los relatores de entonces. Allí vi, y viví, los años más dorados de mi infancia y juventud. Donde disfruté el lujo de un trío ofensivo que escribía leyendas cada fin de semana: Villalba, Peña y Muñoz. Solo nombrarlos es decir Del Bono. Como el "Negro" Ávila, el "Carozo" Balmaceda, el "Sapo" Narváez, el "Turquito" Alí, el "Negro" Ramos, y tantos otros que adquirieron la dimensión de ídolos y quedaron para siempre en la memoria.
Momentos inolvidables. Como la chilena del Edgar Villalba frente a Graffigna, hoy Colón Juniors. Y el gesto noble de ese arquerazo que fue el "Negro" Ortiz, que felicitó a quien acababa de vencerlo. Como la vez que en 1961, volvimos a Primera luego de vencer al poderoso Marquesado por 1 a 0 en la cancha de San Martín. Aquel Marquesado de los Chicaguala, Pérez y del "Meco" Muñoz, que metía miedo. El gol fue del "Cartero" González, que mando el balón a un rincón, luego que el "Flaco" Peña se abriera de piernas y dejara pasar la pelota para la ejecución del goleador. Después los festejos, dando jugadores e hinchas la vuelta olímpica en nuestra cancha. Mientras otro grupo de muchachos celebraba la victoria en las calles aledañas, subidos al camión del "Gringo" Bautista Marti, que no paraba de bocinar por entre el vecindario.
Momentos inolvidables. La "noche triste" que siendo un pibe vi como unos señores bien vestidos y portando una maleta, pedían permiso y se metían en una reunión de la mesa directiva. Eran del Club Guaymallén, de Mendoza, y venían a llevarse al ídolo, Edgar Villalba. No entendí por qué lo felicitaban sus amigos de la Esquina Colorada, si para mí no había nada más grande que vestir la camiseta de Del Bono. Después me explicaron y supe entonces que el fútbol no era solo darle a la pelota. Y que "nuestros" ídolos podían vestir otras camisetas. Y nosotros, a su vez, comprar otros, como el "Vaquero" Barrionuevo que venía de nuestro archirrival, Sportivo Desamparados. O la excentricidad del "Coco" Fernández, uno de los presidentes de la década del 70, que hizo firmar nada menos que a José Francisco Sanfilippo, acaso el más grande goleador del fútbol argentino. Firmó, y no sé por qué no llegó a jugar. Lo que sí recuerdo es que San Lorenzo fichó al "Turquito" Alí, que después brilló en Unión de Santa Fe.
Hay otros hitos importantes en el club, hombres, y también mujeres, que fueron construyendo su historia en base a entrega y sacrificio personal. Nombrar algunos, es cometer una injusticia con los demás. Pero no puedo dejar pasar por alto los veintidós años que el "Lucho" Salcedo Garay ejerció la presidencia. Durante ella, Del Bono salió campeón, por primera vez e invicto, en 2005, y repitió en 2007. Participó en los Torneos Federales y resultó campeón clasificándose al Argentino "B" en 2008. El presidente de la AFA, entonces Julio Grondona, nos entregó el Premio Alumni por ser uno de los tres mejores equipos del interior. Honores que quedan para siempre, así como el polideportivo techado y con piso parquet inaugurado en el último año de la presidencia de Salcedo.
Eso es un poco de nuestra rica historia y hay un motivo para el recuerdo. El domingo pasado, mi equipo volvió a Primera. Y aunque voy por las casi las ocho décadas de vida, el corazón volvió a latir como en aquellos años de dicha, alegría y sufrimiento. Nos habíamos ido a la "B" en 2024 y retornamos ahora al fútbol mayor, justo el año en que el club celebra sus 100 años de vida.
La presidencia actual es ejercida por la señora Belén Atencio, siendo su vice Hugo Daniel Carmona, secretario Orlando Del Oro y tesorero Freddy Tejada. A todos ellos, de parte de la numerosa hinchada bodeguera, felicitaciones y eterno agradecimiento. A seguir luchando por ese club que es deportivo y social, a la vez, pues se practican varias otras disciplinas, como básquet masculino y femenino, vóley masculino y femenino, y ciclismo, lo cual le otorga una trascendencia social que es vital para la contención de nuestros jóvenes. Club chico, pero de corazón grande.