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REALIDAD

De la minería y sus leyendas

4 de julio de 2026 - 05:45

Por Lic. Claudio Vera - Técnico Minero – EIDFS

Junta Estudios Históricos de San Juan

Chuquisaca (o Charcas... o Sucre). Fines de 1767. Se confiesa un "indio" que está moribundo y en esos momentos últimos, da el derrotero de un tesoro escondido, en un lugar muy lejano de donde está entregando su vida. ¿Qué hace en el Alto Perú? ¿A quién sirvió que quedó ahí? ¿A Francisco de Paula Soria?

El relato es sobre un tesoro que se encontraba en su lugar de origen: San Juan. Es de tal detalle que tiene que haber participado de su extracción y ocultamiento. ¿De qué tesoro habla?

Es del tesoro y las minas de Soria u Osorio, y da origen a la tan famosa leyenda local: "Relación de las minas de Soria… San Juan de la Frontera". Describe cómo hallarlas, tanto al oro como a las labranzas y aventaderos. Es un intrincado derrotero que puede aplicarse a cualquier lugar cordillerano sanjuanino, por ello tantos los han buscado sin hallarlo. ¿Existe el documento con el derrotero? Si, aún existe. Que podemos aportar hoy.

¿Si se escribió en el Alto Perú, quién lo hizo? El confesor fortuito era un jesuita. Sabía leer y escribir, y escribió. ¿Y por qué lo situamos a fines de 1767, si el documento no lo dice? Porque el confesor fue un personaje de época, el gran precursor de la independencia americana, el mendocino José Godoy.

En agosto de 1767 fueron detenidos todos los jesuitas en América española por orden del Rey. José Godoy huyó desde Mendoza durante la ejecución de la medida y llegó a Chuquisaca, donde los jesuitas tenían conventos, buscando refugio. Pero la misma acción sobre los jesuitas se tomó en el Alto Perú y a fines de ese 1767, Godoy fue detenido por las autoridades y enviado a España como todos.

Tanta historia minera local, tiene que generar proyectos de gestión cultural y turística, que contribuyan al desarrollo de las comunidades locales, pues forma parte de la historia y la identidad provincial. Tanta historia minera local, tiene que generar proyectos de gestión cultural y turística, que contribuyan al desarrollo de las comunidades locales, pues forma parte de la historia y la identidad provincial.

En ese interludio, desde que llegó hasta su detención, es que ocurre este suceso. Confiesa a un indio (sic) que es de sus tierras cuyanas y le habla de un tesoro. Y Godoy, conocedor de estas tierras, no pierde detalle.

Si fue apresado, ¿cómo llegó el documento a San Juan? La comunicación de Cuyo con el Alto Perú era continua en la colonia. Ruta comercial, era un espacio de intercambio de mercancías, personas, papeles e ideas. Los jesuitas tenían vínculos desde Chuquisaca a Cuyo, donde tenían conventos y propiedades. Alguien lo trajo a San Juan. ¿Y quién lo recibió?

Al final del documento consta quién recibió ese derrotero: El presbítero Antonio Cano. Es quien afirma que lo ha recibido de los Jesuitas y que José Godoy es quien lo escribió. Cano fue antiguo doctrinero en Valle Fértil y párroco de Santa Bárbara. Para 1767 contaba con 31 años. Muere en 1818.

Y posiblemente con el papel en sus manos, bastó con comentarlo y despertar tal vez, la búsqueda más empecinada por oro en tierras sanjuaninas desde la colonia, el Oro de Osorio guardado en los cogotes de guanaco y escondido en algún lugar de la cordillera iglesiana, que a tantos pirquineros e importantes personajes de la vida sanjuanina movilizó, como al poeta Leónidas Escudero, o al meticuloso investigador del derrotero, Rogelio Díaz Costa. ¿Podemos saber hoy el lugar de las labranzas de Soria? Tal vez…

Y esta leyenda y otras, junto con los restos de antiguos laboreos mineros, herramientas, relatos e itinerarios por donde circularon cientos de hombres con sueños y proyectos de pan mineral, forman parte del rico patrimonio material e inmaterial local minero.

La primera exploración minera en San Juan data de 1564 cuando Martín Delvira y Diego González Lozano, comienzan a buscar minas de oro y plata. Para el S XVIII, en Huachi, Hualilán, Pie de Palo, Calingasta hay laboreos. El azogue (mercurio) viene del Perú para beneficiarlo.

Tanta historia minera local, tiene que generar proyectos de gestión cultural y turística, que contribuyan al desarrollo de las comunidades locales, pues forma parte de la historia y la identidad provincial.

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