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POLÍTICA NACIONAL

Disquisiciones en torno al "cambio de época"

Por Orlando Navarro 7 de junio de 2026 - 05:45

Por Orlando Navarro - Periodista

¿Hay verdaderamente un cambio de época como dice el gobierno? Solamente abocándonos a los hechos concretos, quizás podamos encontrar un hilo conductor que nos lleve, o no, a confirmar esa aseveración.

Existen indicadores que nos dicen que, efectivamente, hay un cambio de época. Pero que no se habría iniciado ahora, con la irrupción de Javier Milei, sino en 2015, con la victoria de un partido de origen distrital, como el PRO de Mauricio Macri, que desalojó del poder al aparato enorme y largamente entrenado del peronismo. O su deriva del siglo XX: el kirchnerismo. No solo ganándole en el país, sino fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires, bastión peronista si los hay. Ese cambio afectó cimientos ideológicos bien arraigados en el peronismo, como lo fue su "agenda de la pobreza", con la comprobación de que, al final, terminó por agrandarla. Con proliferación de villas miserias, sobre todo en el conurbano bonaerense, que pasaron de unas 1.500 a más de 4.000. Y todo, a pesar que el gasto social fue creciendo año a año, donde la consigna de "ayudar a los que menos tienen" se verificó, por el contrario, en un incremento de éstos, junto a una reducción de la clase media. Los frutos del "estado presente".

Como ocurrió en 2001, cuando la crisis reveló el fallido de la bien intencionada frase de Alfonsín, que "con la democracia se cura, se educa y se come", que terminó engulléndose su gobierno, más el interregno de Menem y finalmente la Alianza, encabezada por De la Rúa.

Un baño de realidad se extendió por la mayoría de los ciudadanos y el desengaño de esas "verdades" populistas, quedó plasmado en el triunfo de Macri, en 2015, en base a su promesa de "cambio". Este sinceró variables, puso blanco sobre negro en lo que debe entenderse como una economía razonable, logrando un quiebre en el proceso de inflación, que lo llevó a ganar holgadamente las elecciones de medio término de 2017.

Pero las 14 toneladas de piedras que llovieron sobre el Congreso ese año, asustó a los más íntimos colaboradores de Macri, con Marcos Peña a la cabeza, y les hizo cambiar la hoja de ruta para los dos años siguientes, donde debería jugarse la reelección. El consejo fue "hacer gradualismo", con inyección de plata a través de planes sociales, subsidios, etc. O sea, como se dijo en su momento, "haciendo kirchnerismo de buenos modales".

Así, sobrevino el fatídico "28D", el 28 de diciembre de 2017. Ese día, Cambiemos decidió torcer el rumbo, y en una reunión celebrada en el Banco Central, se obligó a éste, entonces comandado por Federico Sturzzeneger, a cambiar las metas de inflación para el 2018. Que originariamente eran del 10% anual, elevándola al 15% anual. Desde el Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente, se distribuyeron miles de planes, que empoderaron a dirigentes sociales, principalmente Juan Grabois, Federico Belliboni y Emilio Pérsico. El escandaloso comportamiento de éstos, con robo de alimentos y desvíos de fondos incluidos, se resuelve ahora en un expediente penal, que estudia además el delito de amenazas y extorsión que sobrevino sobre los beneficiarios de esos planes. Quienes eran obligados a marchar, inundando la ciudad de piqueteros, copando las calles y plazas.

Sturzzeneger renunció en 2018 y ese gradualismo derivó en un desequilibrio en las cuentas, el costo de tomar un préstamo de 45 mil millones de dólares del FMI, un desbande del dólar, más inflación, y la consecuente derrota en las PASO de 2019. A pesar de la remontada de Macri para la segunda vuelta, se verificó el retorno del kirchnerismo al poder, con la formula Fernández-Fernández, y automáticamente una paralela y bestial escalada del dólar, que pasó de $45 a $62,18, y del riesgo país que orilló los 2.165 puntos básicos. Dando inicio a lo que el mileismo bautizó como "riesgo Kuka".

Ese fue el precio que pagó el país, ya no Macri, por no sostener las políticas ortodoxas que lo llevaron al poder. Por eso, cuando hablamos de "nuevo clima", o de "cambio", debe reconocérsele a Macri que fue su movimiento el que comenzó con este proceso. Lamentablemente truncó cuando cedió a las tentaciones del, siempre ruinoso, "populismo".

¿Entonces hoy, en junio de 2026, podemos hablar de "cambio" efectivo, de "nuevo clima" o como quiera llamársele, a este descenso a la realidad, a la tierra firme de las políticas cuerdas, al sentido común?

Hasta aquí, rotundamente, sí. Máxime por que el "loco" que nos gobierna, se ha manifestado tozudo y firme en su ritual, cuasi religioso, de que no abandonará este rumbo "caiga quien caiga".

Y la plena conciencia de la oposición de que si continúa en este camino, nadie podrá desalojarlo del poder en 2027. De ahí que se magnifiquen causas menores y se minimicen temas trascendentales, que auguran una Argentina en pleno desarrollo para la década siguiente. Así las causas de Adorni, del ANDIS, la cripto-estafa, o este nuevo acontecimiento del retiro del pliego de la postulada jueza Verónica Michelli, atiborran los espacios periodísticos y dejan en segundo plano los temas importantes.

Lo de Michelli, fue a instancias de Milei, por el hecho de ser ella pariente del periodista Hugo Alconada Mon, esforzado investigador de la "Causa Libra". Que por cierto incomoda al presidente. Pero no mereció igual trato el antecedente de Cristina Kirchner en 2015, cuando retiró el pliego del juez Roberto Carlés, propuesto para la Corte de Justicia, o de Juan Manuel Yasj, en 2011, por no estar ella de acuerdo con la detención de un dirigente gremial. O del retiro general de ¡30 pliegos! hecho por Macri en diciembre de 2015, de jueces y fiscales que habían sido enviados por Cristina antes de dejar el poder. No recuerdo que hubiese tal revuelo entonces.

Además, el encono de los grandes medios se debe a que Milei terminó con la pauta, y se los puso en contra. Así como el retiro de políticas proteccionistas, levantó la reacción de empresarios prebendarios, acostumbrados a no competir. Entonces, no se promocionan las noticias que en aluvión se están produciendo.

Se anuncia que este año se producirán récords absolutos en varios frentes. Así, se estimulará la oferta, primero, para reactivar la demanda, después. No al revés. ¿Es o no un cambio de paradigma? El economista Ramiro Castiñeira, sostuvo que "habrán cosechas récords en el campo, récord de gas y petróleo en la Patagonia, récord en el NOA con la minería, récord de lácteos en el Litoral, así como de yerba mate, que anteriormente tenía límites de producción, con el Estado fijando precios. No se podía aumentar la oferta para cuidar los precios. Así los políticos le aseguraban el negocio a un amigo ya que el resto no podía aumentar la producción". En mayo la recaudación por exportaciones subió a 9.000 millones de dólares. Así se pueden bajar las retenciones. "Por eso no crece la recaudación, que es sacarle la plata a la gente. Menos impuestos, es menos estado y ahorrarle plata a la gente", agregó Castiñeira.

Bajó la inflación a un 25%, y así se recuperará el poder de compra. Pues la inflación actúa como un impuesto, quitándole poder de compra al consumidor. Antes decían que la inflación era multicausal, por ello hubo controles de precios y control de góndolas, ignorándose que su causal no es otra cosa que los déficit crónicos al que ya estábamos acostumbrados.

Perseverar en las políticas destinadas a cuidar el equilibrio fiscal, y de promover la inversión que reactive la producción, serán las bases que permitirán afirmar que sí, estamos en un cambio de época.

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