Por Dr. Oscar L. Adárvez - Abogado especializado en Economía
El Banco Central en pocas palabras
El Banco Central es el ente emisor de la moneda que circula en un país. Por lo tanto, en nuestro caso, es el organismo que emite y pone en circulación los "pesos". Ejerce también la fiscalización y el control del sistema financiero velando por su estabilidad y la seguridad de los depósitos, incluyendo a todos los bancos, fija los efectivos mínimos que deben mantenerse sin prestar del total del dinero depositado y la tasa de interés de referencia. Es la autoridad monetaria del país.
¿Qué le da valor a la moneda?
Antiguamente, el sistema monetario argentino era con una Caja de Conversión, es decir que cada peso era convertible por un "argentino Fuerte" que era una moneda de oro con valor real y no solamente representativa de valor, como era el billete de papel o "papel moneda". Por ello, estos billetes, contenían la leyenda "El Banco Central pagará al portador y a la vista", siguiendo a ella el valor expresado. Esta costumbre quedó como resabio, aún abandonada la conversión en oro, hasta los años setenta, colocándose luego, en los nuevos billetes emitidos, solo la suma de los pesos expresados en cada caso, sin otro aditamento. Si los billetes no eran ya un "pagaré" a la vista con el cual cada portador podía ir al Banco de la Nación Argentina, como agente del Banco Central y cambiar el billete por "argentinos fuertes", ¿qué les permitió a esos billetes mantener su valor? Pues, la producción global del país. La ecuación es sencilla, si se permite una simplificación a los fines didácticos (por supuesto, la realidad es más compleja). Supongamos que la producción del país son diez vacas y hay diez "pesos" circulando para comprarlas, obviamente cada vaca costará un peso. Si aumenta la producción y no aumentan los pesos, se "revaloriza" la moneda, por ejemplo, si hubiese veinte vacas en vez de diez y sigue habiendo diez pesos dispuestos a comprarlas, bastará con cincuenta centavos por cada vaca. De la misma manera, en el caso inverso, si las vacas son las mismas, pero se emiten más pesos y se los pone en circulación, por ejemplo, veinte pesos para comprar diez vacas, cada vaca valdrá dos pesos en vez de uno, provocándose inflación por emisión. El mismo efecto inflacionario se producirá si aún, manteniendo estable el circulante de dinero, disminuyera la producción global del país. Por ello el Banco Central tiene como función monetizar la economía, manteniendo estable el valor de la moneda y he aquí el rol fundamental de sus reservas.
¿Cómo se forman las reservas del Banco Central?
Las reservas de un Banco Central se forman por el ingreso de divisas por exportaciones. Cada vez que un exportador vende bienes al exterior, recibe dólares, euros u otra divisa extranjera que ingresan a las arcas del Banco Central y éste debe dar en contrapartida "pesos" equivalentes a su valor de cambio, según la cotización del día, incluso puede emitir pesos para ello. Puede atesorar esas reservas también en oro. La liberación de esos pesos no genera inflación porque responde a un incremento de la producción y la economía debe "monetizarse" de esa manera, porque, si no, la moneda local se revalorizaría con las consecuencias ya conocidas de favorecer las importaciones y afectar las exportaciones. También se forman por los efectivos mínimos o dinero que los bancos no pueden prestar como reserva de garantía.
¿Qué pasa cuando se liberan divisas por importaciones?
En contrapartida, cuando los argentinos importamos, debemos girar dólares u otras divisas al exterior y el Banco Central nos las debe dar y recibir pesos, rescatando así, parte del circulante. Como se ve, a los activos financieros del Banco Central, siempre corresponderá un pasivo equivalente, en un equilibrio que se va dando de manera espontánea y sin posibilidad de alteración. Las "ganancias" del ente emisor son solo por los intereses que pueda obtener de esas reservas, aunque por un artilugio contable mal se computan "ganancias" por desvalorización del peso porque, en tal caso, con menos divisas o dólares, de los que tiene atesorado en su reserva, puede rescatar los pesos en circulación.
¿Qué se hace con los dólares que sobran?
Algunos piensan que son una ganancia, pero no es así. Mantienen siempre el carácter de una reserva para cuando el crecimiento del país empuje un mejor valor de la moneda local frente al resto de las monedas del mundo, revalorizándose ahora de manera paulatina y armónica el peso, mejorando el bienestar general al aumentar el poder adquisitivo de la gente. En síntesis, las reservas no son otra cosa que el encaje perfecto entre el dinero emitido y la correcta administración del circulante, el ingreso de divisas por exportaciones, menos las que egresan por importaciones y del sistema financiero en general. En esta ecuación no existen jamás (no pueden existir) reservas de "libre disponibilidad". Esta desafortunada calificación de algunos políticos o economistas funcionales al despilfarro del gasto público tiene por intención justificar la emisión de dinero por encima de los límites naturales explicados previamente y también para poder echar mano a las reservas y mantener así su discrecionalidad del gasto fuera del presupuesto aprobado por el Congreso. Por ello, en el frente del edificio del Banco Central de la República Argentina rezaba su emblema de que "es su función primordial preservar el valor de la moneda" y ello fue cambiado con la reforma kirchnerista. Y por ello también, en todos los países bien organizados de la tierra es, y así debe ser, un organismo independiente del poder político, donde los gobiernos no puedan, jamás, disponer de esas reservas por ser un dinero intangible al no provenir de una recaudación fiscal. Mucho menos si es para financiar el gasto público. Quien vaya por las reservas del Banco Central inexorablemente irá también por "la máquina de hacer dinero".
En nuestro país, la Constitución Nacional y la Ley de la Carta Orgánica del Banco Central también establecían su autonomía e independencia, pero ello fue derogado por la ex presidenta Cristina de la mano de su Ministro de Economía de entonces Amado Boudou y la Ley propuesta ahora por el Poder Ejecutivo de la Nación pretende volver a los principios que motivaron la creación del Banco Central de la República Argentina eliminando la tentación de los gobiernos, cualquiera que sea, de disponer de las reservas y de la emisión de dinero como recurso fiscal, para escapar de la disciplina que todo gobierno debe tener en esta materia.