ver más
EDITORIAL

El desafío de que la recuperación económica deje de ser patrimonio de unos pocos sectores

Por Redacción Diario de Cuyo 5 de octubre de 2026 - 00:00

El Fondo Monetario Internacional volvió a poner sobre la mesa una cuestión que resulta central para el futuro de la economía argentina: la necesidad de que la recuperación deje de concentrarse en un puñado de actividades y consiga traducirse en mayor producción, inversión y empleo en el conjunto del país. El planteo surgió durante las conversaciones por la tercera revisión del acuerdo vigente y, aunque reconoce los avances alcanzados, también advierte sobre una tarea que todavía permanece pendiente.

Desde el organismo internacional destacaron la estabilización lograda por la Argentina, con una reducción de la inflación, una mejora de la posición externa y un ordenamiento de las cuentas fiscales. Estos elementos constituyen, sin dudas, condiciones necesarias para recuperar previsibilidad y generar un escenario más favorable para la inversión. Sin estabilidad macroeconómica resulta difícil pensar en un crecimiento sostenido.

Pero la estabilidad, por sí sola, no garantiza que sus beneficios alcancen a todos. Ese es precisamente el punto sobre el cual el FMI puso el acento. Buena parte del dinamismo actual está concentrada en sectores como la energía, la minería y el agro, actividades con capacidad para atraer inversiones, generar divisas y ampliar las exportaciones, pero que todavía no logran irradiar con suficiente intensidad ese impulso hacia el resto de la estructura productiva.

El verdadero desafío consiste ahora en conseguir que esa recuperación se multiplique. Que alcance a las pequeñas y medianas empresas, al comercio, a la industria, a los servicios y, fundamentalmente, al mercado laboral. Una economía puede exhibir buenos indicadores macroeconómicos y, al mismo tiempo, mantener importantes sectores de la sociedad al margen de esa mejora.

Las conversaciones entre los técnicos del Fondo y las autoridades argentinas, desarrolladas luego de la misión que permaneció en Buenos Aires entre el 21 y el 29 de septiembre, no se limitan a revisar números y metas del programa. También procuran determinar cómo consolidar los avances y lograr que el crecimiento tenga una base más amplia y duradera.

Para la Argentina, esta discusión resulta especialmente relevante. El país necesita aprovechar el impulso de sus sectores más competitivos, pero también generar las condiciones para que nuevas inversiones aparezcan en otras actividades y permitan crear empleos formales y sostenibles.

El ordenamiento macroeconómico puede ser el punto de partida, pero no debería convertirse en la meta final. La verdadera prueba del proceso será comprobar si la estabilidad consigue transformarse en oportunidades concretas para empresas y trabajadores. El crecimiento adquiere otra dimensión cuando deja de ser una estadística y empieza a sentirse en la vida cotidiana. Ese es, en definitiva, el desafío que ahora queda planteado.

Seguí leyendo