Por Orlando Navarro - Periodista
El duro camino hacia el desarrollo
Veamos los números de hoy.
Todo aparenta estar "tranqui". El dólar, quieto, alrededor de los $1500, como hace ya varios meses. La tasa de inflación más o menos estable alrededor del 2%, más-menos, con la expectativa del 0,8% que dio el mayorista de julio. ¿Indica que seguirá a la baja? No lo sé. En lo personal me sentiría satisfecho con que no se dispara hacia arriba. He visto vivido tantas atrocidades en mi vida, hiperinflaciones, confiscación de depósitos, salvajes devaluaciones, y otras delicias, como para no valorar el equilibrio presente. Que tiene sus costos, por supuesto, que supongo se irán solucionando a medida que se haga realidad la tan ansiada reactivación. La que parece, lo veremos luego, estaría iniciándose.
La situación institucional, también es normal. Todas las instituciones funcionan. No cerraron las universidades. Tampoco los hospitales. Ni el CONICET. Que fueron tres de los grandes "cucos", entre otros, y otros que vendrán, que a modo de globo de ensayo, se difundieron para probar si la situación se puede desmoronar de algún modo.
También está a pleno el ejercicio de la libertad de prensa, aún con los insultos, para mi desmedidos para su investidura, que vienen del lado del Presidente. Pero los insultos son palabras que se lleva el viento. Lo real y palpable, es la pauta que ya no reciben los grandes medios, y que explican su reacción contraria, a través de la opinión, que a su vez despierta el contraataque de Milei, del modo más agresivo que pueda. El día que, entre otras restricciones presupuestarias, el Presidente decidió discontinuar las trasferencias a la prensa, supongo que habrá medido esas consecuencias. Ya le pasó a Jair Bolsonaro, en Brasil, que se puso la prensa en contra con una medida similar, y opinan en su país que en gran medida a ello se debió su derrota a manos de Lula.
"Con el empuje de la minería y el agro, la actividad económica remontó un 2,7% en julio", dice un título de Clarín, este jueves, y otro similar de DIARIO DE CUYO. "Si, pero falta que repunte la industria y el comercio", responden. Es cierto, pero tiempo al tiempo. El agro fue siempre un motor de la actividad, pero históricamente vituperado por quienes parecen deplorar lo que anda bien. El odio al éxito, al mérito, tan propio de la izquierda. Le llamaron "la oligarquía del campo", "la soja, ese yuyito", o "los piquetes de la abundancia", cuando la crisis del campo. Algunos de los calificativos recibidos, de parte de quienes, sin embargo, se sirvieron de los dólares que produce el agro para financiar parte de sus repetidos déficits. La Rural fue siempre para ellos el espejo del país que no quieren. Por no ser nacional, ni popular.
El otro componente de ese repunte de la actividad, es la minería, dice la nota periodística referida. Y lo será más aún en tiempos venideros. Al cual agregaría la energía, con lo que la Argentina está siendo considerada actualmente, como un lugar de reserva de alimentos y energía en todo el mundo. Por eso, los ojos de los grandes inversores están puestos aquí. La baja de retenciones que dispuso el actual gobierno, alentó el agro. Así como el RIGI, alentó la minería y la energía. Pero está la amenaza de los expropiadores, de los gastadores, de los emisores de moneda espúrea (léase "Chachos"), que votan en contra de todo lo que pueda traer reactivación, apertura hacia los mercados, y atractivos para la inversión. Ya sea de origen nacional ("saquen los dólares del colchón") o internacional.
Lemas que atrasan, como "la patria no se vende", o "la patria es el otro", y tantos por el estilo, que solo saben apelar, arteramente diría, a sentimientos nobles de la población, como el amor a la patria o la solidaridad, para obstaculizar el torrente de las inversiones, que son la única herramienta sólida para materializar la tan ansiada reactivación.
Como, todavía, la industria, el comercio, el empleo, el salario y el consumo no muestran signos de recuperación, son usualmente los conceptos más utilizados para demostrar "que esto no puede seguir así". ¿Qué se le puede responder? Que casi 80 años de atraso, con escasos periodos positivos en ese interregno, no puede pretenderse que sean solucionados en dos y medio.
Leamos esta noticia aparecida en el diario Nación de este viernes. "La CEPAL (Comisión Económica para la América Latina") proyecta que la economía argentina crecerá un 3,3% en 2026 y un 3,4% en 2027, superando el promedio de América Latina y el Caribe. El organismo subraya la necesidad de fomentar la formalización laboral y la productividad para superar el bajo crecimiento estructural". Informe esperanzador por un lado y cauto, por otro, relativo a los temas que aún merecen atención. Por ello interpreto que no se busca otra cosa que entorpecer cuando, en lugar de prestar atención a informes como éste, se procure, como hace un boxeador que está semi nocaut, meter una "mano salvadora" por cualquier puntito que sea posible, para evitar la derrota,
Ese golpe salvador, se expone, por ejemplo, a través del tropel de encuestas, que nadie sabe de su rigurosidad o seriedad, porque está visto que en un 98% de los casos, fallan. Aparecen ahora, aunque faltan 15 meses para la elección, tratando de exponer una supuesta caída "a pique" de Milei y un empate técnico con cualquiera que venga de la oposición. Outsider incluidos.
Pero esos golpes a veces llegan y tienen el efecto de aparentar un cierto trastabilleo en la vertical del rival, en este caso el gobierno, que puede perder la pelea. Entonces, hay un riesgo ahí. Que se traduce en la reciente suba del riesgo país, que vuelve a estar en los 500 puntos. Felicitaciones a los que operan la desestabilización. Punto para ellos. Pero, ojo que también puede llevarse el dólar y darle la razón a los agoreros del "dólar estancado", que sueñan con una devaluación aunque todo explote por los aires. El sueño húmedo de la oposición.
En resumen. Las operaciones están a la orden del día, pero el `Presidente se muestra decidido en no perder el rumbo y marchar hacia le meta, no solo del equilibrio, sino también del desarrollo.