Por Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo - Analista internacional
El factor nuclear en Corea
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el miércoles 19 de agosto del presente año que Corea del Norte cuenta con 57 armas nucleares, al hacer referencia de manera precisa y poco común al arsenal atómico del líder Kim Jong Un.
"El hecho de que me lleve bien con él es algo bueno, no malo. Él tiene 57 armas nucleares muy potentes. Nunca se debió permitir que esto ocurriese. Si yo hubiera sido el presidente, no lo habría permitido. Pero las tiene", declaró Trump a los periodistas en la Casa Blanca. "Me entiendo muy bien con él", añadió sobre su relación bilateral.
Kim gobierna el país a través de una dinastía familiar que data de 1948 y, desde 2011, lo hace como líder supremo. El presidente de Estados Unidos dio a entender que prevé celebrar un encuentro con el líder norcoreano, Kim Jong Un, antes de que acabe el año.
Protección militar de EE.UU. a Corea del Sur: Donald Trump acusó al Gobierno de Corea del Sur de no pagar a EE.UU. miles de millones de dólares por la "protección" militar, en referencia a un acuerdo que, según afirmó, se cerró durante su primer mandato.
"Corea del Sur ha estado protegida por nosotros durante muchísimos años, y durante mi primer mandato aceptaron pagar cerca de 3.000 millones de dólares anuales por esa protección. Les pedí 10.000 millones de dólares y se mostraron muy descontentos. Pero acordamos que, por un corto período, serían 3.000 millones de dólares, y que al año siguiente aumentaría, y así sucesivamente, hasta que empezaran a pagar por su protección", continuó el mandatario estadounidense.
La guerra que no termina: La península de Corea lleva más de 70 años inmersa en un conflicto que desafía el paso del tiempo y la evolución de las relaciones internacionales. Lo que comenzó como una división temporal en el marco de la Guerra Fría terminó perpetuándose en un estado de guerra latente, con frecuentes escaladas de tensión.
La comunista Corea del Norte y la capitalista Corea del Sur fueron durante siglos una sola nación, con una etnia, historia, cultura e idioma comunes. Sin embargo, las separa una de las fronteras más impenetrables del mundo: la Zona Desmilitarizada (DMZ) del paralelo 38.
Soldados de ambos bandos patrullan esta franja desde 1953, año en que finalizó la Guerra de Corea y se estableció el actual mapa de la península. El armisticio no reconoció a las dos Coreas como Estados soberanos separados y ambas, en sus respectivas Constituciones, siguen reclamando a día de hoy como suyo el territorio íntegro de la península.
Tampoco abordó las disputas territoriales, lo que ha generado tensiones y encontronazos —especialmente en las tensas aguas fronterizas del Mar Amarillo—, ni incluyó las provisiones necesarias para redactar el futuro tratado de paz definitivo.
Esto último obligó a prolongar el armisticio durante los primeros años, en los que, en pleno apogeo de la Guerra Fría, ambos bandos se veían como enemigos irreconciliables, sin intención alguna de buscar modos de promover la paz. Así, las intensas diferencias ideológicas y políticas entre las dos Coreas, y su desconfianza mutua, impidieron a lo largo del tiempo reemplazar el acuerdo de cese al fuego.
Además, las dos principales potencias extranjeras implicadas, Estados Unidos y China, nunca se mostraron activas a la hora de promover un tratado de paz por motivos estratégicos y de seguridad.
En la actualidad, EE.UU. mantiene desplegados más de 28.000 soldados en Corea del Sur, un contingente clave para disuadir a Corea del Norte y, sobre todo, afianzar su presencia militar en Asia Oriental frente a potencias rivales como China o Rusia.
De suscribirse un tratado de paz definitivo, este podría implicar la retirada o reducción de las tropas de Estados Unidos y, con ello, desnivelar en su contra el equilibrio de poder en la región.
El ejercicio Ulchi Freedom Shield es uno de los principales ejercicios militares que realizan anualmente Estados Unidos y Corea del Sur para mejorar su capacidad de respuesta ante una posible agresión norcoreana. Su reducción ha suscitado preocupaciones sobre la preparación conjunta de ambos países.
Las fuerzas armadas de Estados Unidos y Corea del Sur cerraron sus ejercicios anuales el viernes, anticipándose a su calendario original por seis días. Esta decisión se interpreta como un gesto hacia Corea del Norte, aunque las autoridades norcoreanas han declarado que no es suficiente para reanudar las negociaciones.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había ordenado de manera sorpresiva al Pentágono reducir significativamente los ejercicios. Según Trump, esta decisión se basa en la buena relación que mantiene con el líder norcoreano, Kim Jong Un, y en la negativa de Seúl a apoyarlo en su postura respecto de la guerra con Irán.
La hermana del líder norcoreano, Kim Yo Jong, desestimó el intento de acercamiento del presidente estadounidense, afirmando que "la naturaleza provocadora y agresiva de las maniobras" no se verá alterada solo por la reducción de su duración y alcance.
Un día después, Corea del Norte lanzó aproximadamente diez misiles balísticos de corto alcance hacia el mar, cumpliendo así su advertencia de responder a las maniobras conjuntas entre Washington y Seúl, que considera como un ensayo de invasión.
Un tema que complica a EE.UU.: El misil balístico intercontinental Hwasong-20 es presentado como el sistema de armas nucleares estratégicas más poderoso de Corea del Norte. El Hwasong-20 se describe oficialmente como un misil balístico intercontinental (ICBM) de "próxima generación".
Según información y fotos de los medios estatales norcoreanos, utilizaría el mismo motor de 1960 kN (200 tf) de empuje y el mismo transportador erector lanzador (TEL) de 11 ejes que el Hwasong-19. Este motor está fabricado con un compuesto de fibra de carbono. Además, tendría aproximadamente un 40 % más de empuje que el Hwasong-18.
Los detractores señalan que es posible que estos misiles fueran maquetas, ya que la tecnología MIRV norcoreana no ha sido verificada. La tecnología sería rusa, su aliado natural, que envió batallones a Ucrania a pelear al lado de los rusos y armamento norcoreano. Esa es la duda mayor de EE.UU. actualmente.
El alcance estimado del misil es de 15.000 km, lo que significa que, teóricamente, puede alcanzar todos los territorios de los Estados Unidos. El Hwasong-20 tendría capacidad MIRV. Utilizaría un sistema de guía avanzado, que combina un sistema de guía inercial (INS) con GPS o sensores ópticos para aumentar la precisión, con un error circular probable estimado de 3 a 5 km. También podría ser armado con una ojiva nuclear.
El régimen de Kim reafirmó que su estatus como Estado poseedor de armas nucleares es "irreversible" y lo definió como clave para la estabilidad regional, en rechazo a los llamados de Estados Unidos y sus aliados para retomar la desnuclearización.