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EDITORIAL

El mosto argentino, un liderazgo que se consolida en el mundo

5 de mayo de 2026 - 06:00

En tiempos donde la economía argentina necesita fortalecer su perfil exportador, el desempeño del mosto durante el primer trimestre de 2026 ofrece una señal clara de competitividad y proyección internacional. Este producto, muchas veces relegado en la consideración pública frente al vino, demuestra que su potencial va mucho más allá de un rol complementario: hoy es un actor central en la inserción del país en el mercado global.

Entre enero y marzo, las exportaciones de mostos -tanto en su variante concentrada como sulfatada- generaron ingresos por 25.946.000 dólares FOB. Este resultado no solo confirma un crecimiento sostenido, sino que evidencia la solidez de un sector que ha sabido posicionarse con inteligencia en los mercados más exigentes. El mosto concentrado, en particular, se erige como el principal motor de este desempeño, con un volumen exportado de 16.146 toneladas.

Uno de los factores determinantes ha sido el precio medio alcanzado de 1.568,2 dólares por tonelada en el inicio de 2026. Este valor no es menor. Refleja la calidad del producto argentino y su capacidad de competir como endulzante natural en industrias que priorizan estándares cada vez más rigurosos. En este sentido, mercados como Reino Unido y Estados Unidos no solo sostienen la demanda, sino que validan la confiabilidad del mosto argentino en términos de calidad y trazabilidad.

Al desagregar las exportaciones, se observa que la mayor parte corresponde al mosto concentrado sin alcohol, con más de 16 mil toneladas comercializadas, mientras que la variante con alcohol representó un volumen significativamente menor, con 119 toneladas. Este dato revela una tendencia clara hacia productos alineados con las nuevas demandas globales, donde lo natural y saludable gana terreno frente a otras alternativas.

Sin embargo, el éxito del mosto no debe interpretarse como un fenómeno aislado. Forma parte de una estrategia más amplia dentro de la cadena vitivinícola, donde cumple un rol clave al absorber excedentes de uva, estabilizar precios y diversificar la oferta exportable. En este esquema, su crecimiento no solo beneficia a la industria, sino también a los productores primarios.

Apostar por el desarrollo del mosto, al igual que por la uva destinada a pasa de exportación, aparece como una decisión estratégica. En un escenario internacional que demanda alimentos más saludables y sostenibles, Argentina tiene la oportunidad de consolidar su posicionamiento con productos de alto valor agregado.

El desafío, de cara al futuro, será sostener este impulso mediante inversión, innovación y políticas que acompañen al sector. El mosto argentino ya demostró que puede competir y destacarse. Ahora, el objetivo debe ser consolidar ese liderazgo y transformarlo en una ventaja duradera para el país.

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