Por Dr. Mario Alfredo Luna - Abogado y Expresidente del Concejo Deliberante de Jáchal
El sol de Jáchal no se privatiza
El Gobierno de San Juan tiene ante sí una oportunidad histórica para transformar radicalmente el mapa energético del norte provincial. Con el fuerte avance del proyecto de la Zona Franca de Jáchal, las autoridades tienen en sus manos la herramienta ideal para cambiar las reglas del juego. No se trata simplemente de montar otra gran obra de infraestructura para las estadísticas oficiales. El verdadero desafío político es instalar un parque solar de gestión comunitaria que alivie de manera directa, real y transparente el castigado bolsillo del usuario local.
Basta de exportar la renta: energía para el pueblo
El modelo de negocios de las grandes multinacionales energéticas ya es tristemente conocido por todos los sanjuaninos. Las corporaciones privadas llegan al territorio, cubren hectáreas enteras con paneles solares, inyectan la electricidad obtenida directamente al Sistema Interconectado Nacional y se quedan con el total de las ganancias. Mientras tanto, el departamento donde se asienta la obra no participa del negocio.
Para las familias del norte, este esquema extractivo solo se traduce en anuncios publicitarios y cálculos teóricos de "consumo equivalente" que jamás bajan la factura. Mientras el sol genera millones que se van afuera, las boletas de luz locales siguen llegando con aumentos imposibles de pagar. Llegó la hora de plantarse con firmeza: los recursos naturales del norte deben generar beneficios tangibles para su propia gente.
El espejo donde mirarse
Existe otra alternativa real, viable y probada que no hace falta inventar desde cero: la Generación Distribuida Comunitaria que ya funciona con éxito en varios municipios de la provincia de Córdoba. Allí, la propiedad y el gobierno del negocio pertenecen a la comunidad, no a una empresa ajena al territorio.
En la localidad de Morteros, fue la propia cooperativa eléctrica local la que organizó, junto a pymes técnicas, el parque solar comunitario más grande del país. En Devoto, se asociaron activamente la Municipalidad, la cooperativa eléctrica y una mutual para lograr que la energía generada se descuente de forma directa en las facturas de las instituciones, planeando llevar el beneficio a cada vecino común a medida que el parque crezca. Asimismo, en Marcos Juárez, un predio municipal aloja hoy un proyecto impulsado en conjunto por el INTA, el municipio y las cooperativas de la zona. En Córdoba, quien capta la renta del sol es la propia comunidad organizada.
5.000 medidores: una cifra totalmente manejable
Abastecer la demanda residencial del departamento de Jáchal no requiere de presupuestos inalcanzables ni de milagros financieros. La localidad cuenta con aproximadamente 5.000 medidores eléctricos activos. Si comparamos este volumen con las monumentales cifras de inversión pública y privada que se manejan cotidianamente en la minería y la infraestructura del norte de San Juan, el presupuesto requerido para cubrir esta demanda es totalmente mínimo.
Dentro de las proyecciones de inversión de la Zona Franca y las áreas industriales está plenamente prevista la generación de energía limpia. La clave histórica radica exclusivamente en quién va a gerenciar ese presupuesto. El Estado provincial debe asumir el control y garantizar que la energía producida no se venda al sistema nacional para el beneficio de un tercero, sino que se traduzca en un descuento real en la boleta de luz de cada jachallero.
¿Quién debe gobernar el negocio?
No estamos ante un problema de factibilidad técnica, sino ante una clara decisión política sobre quién administra el recurso. El presupuesto solar de la Zona Franca puede gestionarse bajo esquemas públicos y asociativos para evitar que se privatice el sol:
- - Una Cooperativa Eléctrica Local: Replica la experiencia cordobesa. El parque pertenece a los usuarios y la energía se descuenta de forma directa y transparente en sus facturas de luz.
- - La Municipalidad de Jáchal: El gobierno local asume la propiedad del predio y los paneles, transformando la energía solar en un recurso público directo para aliviar el costo de vida local.
- - El EPSE (Energía Provincial Sociedad del Estado): Aporta su estructura técnica e ingenieros para construir rápido. El compromiso político debe obligar legalmente a que esa energía subsidie hogares y no se comercialice hacia afuera.
- - Un Ente Conjunto (Consorcio Mixto): La opción más robusta. Une al Municipio, al EPSE y a la Cooperativa en un consorcio mixto, sumando el músculo técnico provincial con el control social de los propios vecinos.
Cualquiera de estas opciones es plenamente válida, siempre y cuando se cumpla una regla de oro innegociable: la energía se genera en Jáchal y se queda en Jáchal para bajar las boletas de sus 5.000 medidores.
Una reparación histórica para los departamentos sin gas
Los habitantes de Jáchal, Iglesia, Calingasta y Valle Fértil sufren desde hace décadas una desigualdad estructural intolerable: la falta absoluta de red de gas natural. Pasar el crudo invierno en estas zonas implica afrontar el enorme sobrecosto de calefaccionarse y calentar agua con garrafas o con aparatos eléctricos de alto consumo.
Es una injusticia social profunda que estas comunidades financien indirectamente la infraestructura para grandes proyectos megamineros mediante cargos históricos en sus facturas, mientras no reciben ninguna rebaja en sus hogares. El parque solar en la Zona Franca debe ser concebido e implementado como una reparación histórica. San Juan tiene sol de sobra y un ejemplo claro ya andado por otra provincia. Solo falta la firme decisión política de replicarlo para que el sol del norte alivie a los usuarios reales y no se convierta, otra vez, en el negocio de un gran privado.