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EDITORIAL

Evalúan cobrar salud a los extranjeros que lleguen atraídos por la minería

Por Redacción Diario de Cuyo 13 de agosto de 2026 - 06:00

La posibilidad de que San Juan comience a cobrar la atención médica a extranjeros no residentes abre un debate tan sensible como necesario. Por ahora, no se trata de una urgencia ni de una definición tomada, sino de una evaluación preventiva frente a un escenario que podría modificarse en poco tiempo, cuando comience a advertirse la expansión de la actividad minera y la eventual llegada masiva de trabajadores de otros países.

Hoy, las estadísticas no justifican una medida inmediata. Con apenas 102 consultas anuales de personas extranjeras, el impacto sobre el sistema sanitario provincial es bajo y no representa, por el momento, una carga significativa. En ese contexto, alterar el esquema actual sería apresurado. Sin embargo, gobernar también implica anticiparse a los problemas antes de que estallen, y en ese sentido la provincia hace bien en observar con atención la evolución de los datos.

La minería aparece en este análisis como un factor decisivo. Si el crecimiento del sector atrae mano de obra extranjera en cantidades importantes, también podría aumentar la demanda sobre hospitales y centros de salud públicos. Allí es donde la discusión deja de ser abstracta, especialmente si el Estado provincial debe absorber sin compensación el costo de prestaciones que corresponden a trabajadores vinculados a empresas privadas y el desequilibrio no tarde en sentirse. Y cuando el sistema público se resiente, las consecuencias alcanzan a todos.

El criterio que comienza a perfilarse parece razonable: no cerrar puertas, pero sí ordenar responsabilidades. Las emergencias, como corresponde en cualquier sociedad civilizada, deben seguir siendo atendidas sin restricciones. Pero fuera de esos casos, resulta lógico que quienes lleguen al país a trabajar cuenten con cobertura médica garantizada por sus empleadores o por un seguro. No parece justo que el contribuyente sanjuanino deba financiar de manera automática prestaciones que podrían y deberían estar cubiertas por otro mecanismo.

La reglamentación nacional, enmarcada en el DNU 366/2025, ofrece una base legal para avanzar en esa dirección. También distingue con claridad entre residentes permanentes, que conservan el pleno acceso al sistema en igualdad de condiciones con los ciudadanos argentinos, y no residentes, para quienes se prevé la recuperación de costos. Esa diferenciación no implica discriminación, sino una administración más responsable de recursos siempre escasos.

San Juan no necesita apresurarse, pero tampoco desentenderse. La clave estará en sostener una mirada pragmática, apoyada en estadísticas reales y no en especulaciones. Si la presión sobre el sistema crece, cobrar prestaciones a extranjeros no residentes dejará de ser una alternativa polémica para convertirse en una decisión de equilibrio. Cuidar la salud pública también significa proteger su sustentabilidad.

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