Por Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo - Profesor
Juan O'Brien, el hombre de confianza de San Martín
En junio de este año se conmemoran 240 años del nacimiento de John ("Juan", en español) Thomond O'Brien (Wicklow, Irlanda, junio de 1786 – Lisboa, Portugal, junio de 1861). Fue un militar irlandés que participó en las guerras de independencia hispanoamericanas en América del Sur.
Existieron personajes cuyo aporte a la causa independentista fue clave. Solemos creer, erróneamente, que el almirante Guillermo Brown fue el único irlandés que hizo historia en estas tierras, pero existió un compatriota que fue mucho más que un soldado de José de San Martín.
Juan O'Brien, edecán militar de fuerte presencia en varias de las campañas independentistas hispanoamericanas, se convirtió en uno de los hombres de confianza de San Martín, quien le encargó una tarea que pudo haber cambiado el curso de la historia chilena. Pero, a más de 160 años de su muerte, el rumor sobre un posible rol de espía sigue pesando sobre su nombre.
La versión oficial es que llegó con intenciones de dedicarse al comercio, aunque resulta poco convincente. La versión "en off" sostiene que fue un enviado británico para controlar a San Martín y a Carlos María de Alvear, quienes habían llegado el 9 de marzo de 1812 en la fragata británica George Canning.
Desde hace muchos años se sostiene que la llegada de San Martín al Río de la Plata fue financiada por Gran Bretaña, que le disputaba a España el dominio absoluto del mar. Antonio Calabrese, en su libro "San Martín: ¿un agente inglés?", investigó esta teoría, afirmando que hasta el combate de San Lorenzo fue observado por autoridades británicas, con la presencia del capitán Peter Heywood, quien se encontraba en Buenos Aires entre septiembre de 1812 y julio de 1813.
En 1812, O'Brien se trasladó al Río de la Plata "con ánimo —según Tauro— de tentar fortuna", aunque también puede pensarse que tenía intención de participar en la guerra de la independencia argentina. Si bien ejerció el comercio, pronto, movido por la inestabilidad política y la guerra de independencia generalizada en el continente americano, aprovechó para enrolarse en el ejército como alférez de Granaderos, bajo las órdenes de los generales Soler y Alvear.
Participó, a finales de 1813, en la lucha independentista de la Banda Oriental, pero tras la capitulación de Montevideo (20 de junio de 1814) permaneció varios meses en inactividad, hasta incorporarse, después del 8 de octubre de 1815, al Ejército de los Andes, organizado en Mendoza, como ayudante de campo del general San Martín y más tarde como su edecán en jefe, según Santillán.
En 1816 fue destinado a defender el Paso del Portillo con 26 soldados, con quienes mantuvo la posición durante seis meses, aunque las condiciones climáticas causaron la muerte de once de ellos. Más tarde ascendió a teniente graduado de capitán.
Comandó en el paso de los Andes la 1ª Compañía del 4º Escuadrón, con la que participó en la batalla de Chacabuco, donde resultó herido el 12 de febrero de 1817. Ascendió a capitán efectivo y pasó a ser ayudante del general San Martín, interviniendo en las batallas de Cancha Rayada (19 de marzo de 1818) y en la victoria definitiva de Maipú (5 de abril de 1818).
Con el tiempo, su vínculo con San Martín lo llevó a convertirse en su secretario. Peleó en Chacabuco, en la dura derrota de Cancha Rayada y en la victoria fundamental de Maipú. Tras esta última, San Martín le encargó perseguir al general español Mariano Osorio. Aunque no logró capturarlo, consiguió sus pertenencias y 150 prisioneros.
No está del todo claro cuánto hay de cierto en la siguiente historia, pero entre las pertenencias de Osorio habrían aparecido cartas enviadas por referentes chilenos —varios del bando independentista— que, tras la derrota en Cancha Rayada, expresaban su adhesión a la causa del Rey. Nunca se confirmó aquella versión, aunque sí se sabe que, tras terminar la campaña del sur de Chile, O'Brien obtuvo una licencia, visitó Irlanda y regresó a Chile a fines de 1819.
Ascendió a sargento mayor y se incorporó al Ejército Libertador del Perú el 22 de mayo de 1818. Continuó como ayudante del general San Martín hasta la capitulación de las fortalezas del Callao, el 21 de septiembre de 1821.
En 1820 suscribió el acta de Rancagua y continuó en la guerra por la independencia del Perú hasta entrar "triunfante" en Lima el 9 de julio de 1821. Fue ascendido a coronel y comisionado por San Martín para llevar a Buenos Aires los trofeos tomados durante la campaña.
En 1822 regresó al Perú, intervino en otras batallas contra los realistas y fue ascendido a general. Según Tauro, volvió luego a Irlanda, donde promovió la emigración hacia América del Sur. Más tarde regresó al Perú, en noviembre de 1825, donde obtuvo una "carta de naturaleza". Simón Bolívar lo favoreció además con la concesión de una mina de plata en Bolivia, donde trabajaron emigrantes irlandeses llegados a América con ayuda de O'Brien.
Otro de los nombres que figura como posible espía fue James Paroissien, otro amigo de San Martín, cuyo apellido sigue presente hasta hoy gracias al hospital. Fue el primer extranjero en obtener la ciudadanía argentina, aunque algunos historiadores afirman que no era médico ni químico y que llegó a estas tierras "como refuerzo tras la primera invasión inglesa", aprendiendo medicina mientras trabajaba como enfermero.
Nada de esto fue confirmado, pero sí es cierto que San Martín estuvo rodeado de militares británicos e irlandeses durante toda su campaña. O'Brien fue un claro ejemplo: primero pasó por el Regimiento de Granaderos a Caballo y luego, en 1815, se unió al Ejército de los Andes.
La vida después de la guerra
Con la retirada de San Martín decidió volver a su país en 1823, aunque sus negocios no prosperaron y dos años después regresó a América del Sur. Tiempo más tarde se reencontró con San Martín, ya exiliado en Bruselas.
Posteriormente intentó incorporarse al ejército de Juan Lavalle, aunque sin éxito. Luego se trasladó al Amazonas peruano, donde se dedicó a la búsqueda de oro. Más tarde terminó como general del ejército de Andrés de Santa Cruz durante la guerra de la Confederación Perú-Boliviana contra la Confederación Argentina.
O'Brien exploró la zona del Amazonas y posteriormente se instaló en la Banda Oriental. Allí tampoco permaneció demasiado tiempo, ya que Fructuoso Rivera, presidente uruguayo, lo envió a Gran Bretaña con el título de cónsul general en Gran Bretaña e Irlanda.
Volvió a visitar Buenos Aires poco después de la batalla de Caseros, en lo que sería una de sus últimas visitas a estas tierras. Abandonó definitivamente el Río de la Plata tras la caída de Venancio Flores en 1854.
En 1861 inició un nuevo viaje a Buenos Aires, pero falleció en junio de ese año, en Lisboa.