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EDITORIAL

Kioscos de la Capital, frente a una posibilidad de renovación necesaria

Por Redacción Diario de Cuyo 4 de septiembre de 2026 - 06:00

La renovación de los kioscos de la Ciudad de San Juan abre una oportunidad que excede el simple recambio de estructuras. La decisión municipal de regularizar las concesiones vencidas, diseñar nuevos puestos y convocar a los interesados a presentar proyectos puede convertirse en una herramienta para ordenar el espacio público y, al mismo tiempo, recuperar el valor comercial y urbano de estos pequeños establecimientos.

Durante años, los kioscos fueron parte del paisaje cotidiano de la Capital. Algunos nacieron vinculados a la venta de diarios y revistas, una actividad que perdió protagonismo con la expansión de los medios digitales. Otros fueron adaptándose a los cambios en los hábitos de consumo, incorporando golosinas, bebidas, productos de conveniencia y distintos servicios. Esa transformación explica, en buena medida, la necesidad de revisar un esquema que ha quedado desactualizado.

El dato administrativo es contundente: las concesiones actualmente están vencidas. Frente a esa situación, el municipio tiene la posibilidad de evitar soluciones transitorias y avanzar hacia una regulación moderna, transparente y con reglas iguales para todos. La nueva ordenanza deberá ser suficientemente clara para impedir discrecionalidades y, al mismo tiempo, lo bastante flexible como para permitir que los kioscos evolucionen de acuerdo con las necesidades de cada sector de la ciudad.

La decisión de que la comuna construya las nuevas estructuras y establezca una imagen uniforme constituye, en principio, un paso positivo. La uniformidad puede contribuir a mejorar el paisaje urbano, ordenar la ocupación de los espacios públicos y ofrecer una identidad común a estos puntos comerciales. Pero ese diseño deberá contemplar también funcionalidad, accesibilidad, seguridad, higiene y condiciones adecuadas para quienes desarrollen allí su actividad.

Más interesante todavía resulta la exigencia de que cada aspirante presente un proyecto. La concesión no debería entenderse solamente como el derecho a ocupar un espacio, sino como una propuesta concreta de servicio a la comunidad. La posibilidad de incorporar cafés al paso u otras alternativas comerciales puede darle nueva vida a lugares que hoy cumplen una función limitada.

Sin embargo, la modernización no debería convertirse en una barrera para quienes ya trabajan en esos kioscos. Será necesario encontrar un equilibrio entre la competencia abierta que exige una licitación y el reconocimiento de las trayectorias de quienes durante años sostuvieron esos emprendimientos.

La Capital tiene ante sí una oportunidad para transformar una situación administrativa pendiente en una política urbana. Renovar los kioscos no significa simplemente cambiar chapas, colores o mostradores. Significa decidir qué lugar tendrán estos pequeños comercios en una ciudad que también está cambiando. La nueva ordenanza será la herramienta para demostrar si esa renovación responde a una verdadera visión de futuro o queda reducida a una cuestión meramente estética.

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