La interna entre el senador Sergio Uñac y el exgobernador José Luis Gioja es la misma canción que el justicialismo canta desde el 2015. Hace más de una década, el peronismo sanjuanino entona, una y otra vez, la misma melodía. Ahora el duelo de los ex pasó al ámbito nacional. Por lo menos es una novedad. Una leve variante: pop para divertirse. ¿Quién ganará? Cada vez es más difuso declarar un vencedor.
La aventura presidencial de Uñac abrió las aguas en San Juan y Gioja volvió al ruedo con Kicillof
El duelo de exgobernadores peronistas volvió a escena. Un sector de intendentes y diputados cerró filas detrás del senador. El giojismo reaccionó. El Frente Grande sanjuanino ya viajó a bancar al bonaerense.
Es fácil hacer un racconto rápido de la historia reciente del peronismo provincial. Gioja construyó un triunfo electoral ininterrumpido desde el 2003 hasta el 2015. El proyecto funcionó, los sanjuaninos lo respaldaron. Hizo lo que quiso en términos partidarios. Dirigió el Partido Justicialista con puño de hierro. Siguió una máxima que otros olvidaron pronto: no descuidó el partido.
Por su parte, Uñac quedó como el sucesor. A priori, señalado por el dedo largo de Gioja. El que fuese el candidato del oficialismo en el 2015 iba a ganar. El entonces gobernador decidió ungir al dos veces intendente de Pocito y vicegobernador. No pasó mucho tiempo hasta que cambió el escenario. Uñac definió tomar el timón y desoir al exgobernador. Hizo lo que los manuales de la política dictan desde siempre.
Desde ese momento, que nadie sabe ubicar con precisión, pero que se materializa en las elecciones del 2017, no hubo paz en el peronismo de San Juan. Gioja quiso ser senador nacional, Uñac puso a su hermano, Rubén. Relegó al ex a la diputación nacional. Todo era sencillo. El partido estaba a las órdenes del gobernador.
En el 2020, Gioja presentó batalla. Hubo elecciones internas en el Partido Justicialista. Perdió categóricamente ante un Uñac que sacó el 70% de los votos. Encaramado en el resultado, el entonces mandatario provincial no tuvo más oposición -al menos alguna que le generase un ruido o una incomodidad real- hasta el 2023. Un Gioja harto de la conducción del bautizado uñaquismo salió jugó fuerte y se presentó a la Gobernación.
Fue un choque de modelos que tuvo dos momentos épicos. El primero: la campaña Gioja Vuelve, con todo lo que significa el retorno de un viejo caudillo -tres veces gobernador- a la competencia electoral. El segundo: la inhabilitación de Uñac para competir por, según la interpretación de la Corte Suprema, un cuarto mandato inconstitucional. Fueron días ajetreados, inolvidables para una porción cada día más chica de la sociedad.
En el voto a voto ganó Gioja. En el global ganó Uñac porque fue electo senador. En términos provinciales perdieron los dos a manos del cambio que propuso Marcelo Orrego. El 2023 marcó el fin de dos décadas de peronismo. Para Gioja, Uñac entregó el resultado provincial porque no quería una revancha giojista. Para Uñac, el único candidato que podía ganar era él mismo y estaba inhabilitado, de modo que daba igual quien fuese después, igual iba a perder.
Ahora los dos vuelven a enfrentarse. Hubo una especie de tregua en las elecciones nacionales legislativas del 2025. Todo indicaba que el candidato era Gioja, que tuvo un par de operativos clamor sobre sus espaldas. Tuvo conqueteos con intendentes. Tuvo movidas en redes sociales. Pero Uñac llegó de Buenos Aires, después de meses de aparente silencio, golpeó la mesa, alineó a los caciques justicialistas y armó la lista con Cristian Andino a la cabeza.
Gioja admitió la lista. Dijo que era la suya, que le tenía que gustar igual porque es justicialista. Puso a la militancia a bancar a Andino aún a regañadientes. Uñac delineó la estrategia macro y después hizo barridos por los departamentos para alinear a los dirigentes que casi siempre estaban peleados entre sí. Ni bien Andino terminó primero en el pelotón de postulantes e ingresó a la Cámara de Diputados de la Nación, el senador apretó el acelerador con la campaña nacional a la presidencia.
DIARIO DE CUYO publicó la nota en noviembre del 2025. Describió el juego de Uñac en Buenos Aires entre La Cámpora y el "peronismo silvestre" de los exgobernadores que quieren volver a comandar sus provincias. Ya es un hecho: el sanjuanino es candidato -mejor dicho precandidato a presidente- y el rival no es Javier Milei, sino el gobernador bonaerense Axel Kicillof. La idea es enfrentarlo en una interna abierta del Partido Justicialista nacional.
¿Le da la nafta a Uñac para medirse con Kicillof? A priori, no. El sanjuanino es un hombre de Estado que pasó por intendencia, la Vicegobernación y la Gobernación. Un dirigente del Interior del país con el tono clásico de los peronistas ortodoxos. Salió de una provincia periférica en el concierto de los electorados. Una manera elegante de decir que es una provincia chica. Enfrente tiene al dos veces gobernador de la provincia más grande de la Argentina: densa poblacionalmente, electoralmente y económicamente.
Pero también es cierto que Uñac tiene el respaldo tácito de Cristina Kirchner y de los exgobernadores de Salta, Juan Manuel Urtubey, y de Tucumán, Juan Manzur. Y tiene dos operadores de la vieja escuela: el exministro de Justicia de la Nación, Juan José Álvarez, y el consultor Raúl Timerman. Tiene como interlocutor al senador de La Cámpora, Eduardo "Wado" De Pedro. Y hasta tenía un asado programado con Sergio Massa que se suspendió. El armado de Primero la Patria, la agrupación interna del PJ nacional, es chico.
Pero Cristina hizo presidente a alguien menos esperado y preparado: Alberto Fernández. ¿Qué pasa si Cristina le presta los votos a Uñac? De movida, pasa a ser competitivo. ¿Puede ganar? Es pronto para decirlo. Las fichas están puestas sobre Kicillof, que además es el candidato natural del peronismo porque ya no puede repetir en Buenos Aires. El bonarense tiene la estructura enorme y poderosa del PJ de su provincia y puede conseguir aliados en otras jurisdicciones.
Sin ir más lejos, en San Juan ya abrochó a Gioja. Vale decir que lo tenía abrochado desde hace mucho. El exgobernador dijo públicamente que le había pedido de Cristina que no molestase a Kicillof porque era el mejor candidato. No pasaron ni 24 horas desde el anuncio de la aventura presidencial de Uñac en Blender con Tomás Rebord que Gioja subió a sus redes sociales -dormidas desde hace unos meses- la foto con el bonaerense en Buenos Aires.
Gioja buscó contrapesar el lanzamiento de Uñac. Ya está. La vieja canción sigue sonando. El tema es cómo repercutió en San Juan, donde el peronismo, por ahora, es un tercio del electorado. La mayoría de los intendentes bancó al senador. "No podemos ni opinar, nosotros estamos lidiando con las cloacas y él está jugando en Nación, si prospera la candidatura no queda otra que acompañarlo", dijo un jefe comunal en estricto off the record. Los ocho diputados provinciales de siempre, los únicos uñaquistas en la Legislatura, también siguieron ese razonamiento.
La contrapartida está, entonces, en las Juntas Departamentales que controla el sector de Gioja. Y hay que sumar al Frente Grande, el sello que supo defender el difunto Horacio Quiroga. La miltancia tributa al intendente de Ensenada, Mario Secco, un kicillofista a ultranza. Recientemente, la secretaria de Extensión de la UNSJ, Laura Garcés, otrora uñaquista que dirige ese partido, estuvo en el escenario de un acto del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) con Kicillof.
Lo cosa nacional está lista. ¿Y a nivel local? El diputado nacional Andino juega para Uñac en Nación y lo blanqueó en Radio Colón. "A nivel nacional lo estoy acompañando a Sergio. Formamos parte de un grupo de diputados nacionales que integramos Primero la Patria", comentó. ¿Cómo se organiza la boleta en San Juan para el 2027? Y quizá haya interna. Uñac y Andino por un lado; Kicillof y un hombre de Gioja por el otro. No es descabellado si hubiese una interna -abierta o cerrada- en el justicialismo. El tema es que ambos sectores, al menos por ahora, quisieron evitar un enfrentamiento y hablan de lista de unidad.