Por Guillermo Genini - Historiador, docente e investigador
La relación entre San Martín y Sarmiento
En los intrincados caminos de la historia americana, dos notables personajes, José de San Martín y Domingo Faustino Sarmiento, coincidieron en un momento de sus azarosas vidas. Ocurrió en la casa que tenía San Martín en Grand Bourg, a las afueras de París a donde el sanjuanino fue a verlo y se entrevistaron en dos ocasiones.
El hecho de que San Martín, durante su exilio parisino, recibiera a Sarmiento, uno de los tantos americanos que querían conocerlo y hablar con él, era llamativo. El Gran Capitán era un hombre reservado y seleccionaba muy cuidadosamente con quién compartir su tiempo y su memoria. Este gesto obedecía el agradecimiento que tenía San Martín hacia Sarmiento, quien ayudó con su extraordinaria pluma a que fuera reconocido nuevamente en Chile como gran artífice de su independencia.
Desde la más temprana infancia, Sarmiento estuvo cerca de San Martín. La casa familiar de los Sarmiento quedaba a dos cuadras del Convento de Santo Domingo, en cuyas habitaciones se alojaba San Martín cuando visitaba San Juan. José Clemente Sarmiento, padre de Domingo Faustino, conoció a San Martín y sirvió bajo sus órdenes: primero como guía conocedor de los pasos cordilleranos cuando este planificaba el Cruce de los Andes, y luego como Capitán de Milicias de San Juan, grado con el cual estuvo presente en la decisiva Batalla de Chacabuco del 12 de febrero de 1817. Fue el encargado de llevar a San Juan a los prisioneros realistas a San Juan capturados en el campo de batalla.
Su tío, el Presbítero José de Oro, capellán del Ejército de los Andes y que también estuvo presente en la Batalla de Chacabuco, le contó a su joven sobrino en 1826 -cuando compartieron el destierro en San Francisco del Monte en San Luis-, sobre esas memorables jornadas. De esta manera, por influjo directo de su familia, Sarmiento creció con un vívido interés por la figura del Gran Capitán. Es por ello que no resulta extraño que, cuando el sanjuanino debió iniciar su carrera como periodista en Chile, dos de sus primeros artículos fueran sobre las grandes batallas del Ejército de los Andes.
En el diario El Mercurio de Valparaíso, bajo el pseudónimo de "Un Teniente de Artillería", Sarmiento publicó el 11 de febrero de 1841 el artículo titulado "12 de febrero de 1817". Allí reconstruyó la Batalla de Chacabuco, resaltando la figura del General San Martín la cual durante muchos años fue objeto de ataques, olvidos y calumnias. Sarmiento se valió de toda la documentación que pudo reunir y de los testimonios de los protagonistas que aún sobrevivían de aquella batalla fundamental para la historia de América. El ilustre sanjuanino con su extraordinario relato y mordaz crítica llamó la atención de los chilenos sobre la importancia histórica de San Martín para su independencia, hecho ratificado por la publicación de un segundo artículo en El Mercurio, titulado "Los dieciocho días de Chile" del 4 de abril de 1841 donde resaltó el valor del triunfo de la Batalla de Maipú.
Su pluma no solo rescató del olvido a la figura sanmartiniana, sino que inició un camino de reconocimiento a su persona que culminó con la ley del 6 de octubre de 1842 por el cual el gobierno del Presidente Manuel Bulnes lo incorporó como miembro activo del Ejército de Chile y autorizó el pago correspondiente a su grado militar, hecho que San Martín vivió como una verdadera reivindicación personal. La repercusión que causó la aparición de estos artículos, fue tan grande que trascendió fronteras. El propio San Martín recibió los artículos y conoció por sus amigos y antiguos subordinados los efectos que causaron y quién era el autor. Fue por ello que, cuando Sarmiento pidió entrevistarlo, San Martín accedió de inmediato, pues estaba muy bien informado quien era el solicitante.
El sanjuanino al partir de Chile en octubre de 1845 hacia Europa, tuvo como uno de sus principales objetivos conocer a San Martín. Para ello logró que el General José Gregorio Las Heras le escribiera una carta de presentación. El historiador sanjuanino Eduardo Brizuela en su libro José de San Martín y Domingo Faustino Sarmiento ha demostrado, basándose en fuentes documentales, que ambos se entrevistaron dos veces.
La primera, y más recordada, fue el 24 de mayo de 1846; duró casi todo el día, espacio donde pudieron conversar a solas. Hablaron sobre la campaña del Ejército de los Andes, la entrevista de Guayaquil con Simón Bolívar y el rol de los sanjuaninos dentro de su gobierno en Cuyo, entre otros temas. Sarmiento resaltó que lo recibió "sin las reservas que pone de ordinario para con los americanos en sus palabras cuando se trata de América".
También recordaron gratamente al padre de Sarmiento. Este último escribió "Hizo más franca y cordial nuestra primera entrevista, una feliz reminiscencia del General. —Conocí un Capitán de milicias de San Juan, don Clemente Sarmiento, á quien entregué después de la batalla de Chacabuco, los prisioneros españoles que debían llevarse á San Juan. —Es mi padre, señor, y yo vi llegar los prisioneros..."
Poco después, el propio San Martín le escribió a Las Heras -en parte como respuesta a su carta de presentación- describiendo de buen grado el encuentro con Sarmiento al cual le auguraba "que tendrá un porvenir distinguido". La segunda entrevista tuvo lugar el 18 de julio de 1847 y tuvo un carácter diferente, pues San Martín estuvo acompañado por familiares y al parecer fue más corta y tensa.
Durante el tiempo transcurrido entre ambas entrevistas, Sarmiento pensó en aprovechar sus conocimientos e impresiones surgidos en el encuentro con San Martín para presentar un trabajo que le permitiera ingresar como miembro del Instituto Histórico de Francia. El tema elegido para la presentación que tuvo lugar el 22 de julio de 1847 fue "San Martín y Bolívar", donde el sanjuanino ensayó una descripción e interpretación del encuentro que tuvieron ambos Libertadores en Guayaquil en julio de 1822. Pese a que fue invitado a la presentación, San Martín no asistió, ni validó posteriormente su contenido, manteniendo un rígido silencio sobre ese acontecimiento fundamental de la historia de la independencia americana.
Así, el vínculo entre ambas figuras transitó un sinuoso camino marcado por el respeto y reconocimiento mutuo y algunas inevitables brechas ideológicas. Sarmiento logró conocer al gran héroe con el cual su familia estuvo relacionada y que le sirvió de inspiración para forjar la memoria colectiva de una nación en construcción, mientras que San Martín halló en el joven periodista al defensor que necesitó en el exilio. Más allá de las discrepancias o distancias finales, su encuentro no solo cruzó los destinos personales de dos personajes fundamentales, sino que dejó asentado un capítulo indispensable para comprender cómo la Argentina comenzó a relatar y valorar su propia historia.