Por Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo - Analista internacional
Los afroargentinos y el héroe de la Independencia
Las narrativas en redes sociales sobre un supuesto racismo extremo en Argentina se viralizaron con fuerza durante competencias como el Mundial de Fútbol 2026.
¿Por qué no hay afrodescendientes en la selección de fútbol? Lo que es obvio es la verdadera causa de la composición étnica de nuestro país. Argentina es la nación del mundo que recibió más población europea en proporción a sus habitantes. Entre el 75% y el 80% de ese aporte migratorio provino de dos países: Italia y España.
Ejemplos del no racismo hay varios. En la actual selección Sub-17 de Argentina tenemos el caso de "Kiki Ramos", quien debutó en la selección argentina en un partido contra Ecuador. Él nació en Haití y, a los 9 meses de vida, fue adoptado por una familia argentina. Desde entonces vive y desarrolla su carrera en la Argentina.
Por otro lado, las organizaciones que nuclean a los africanos y afrodescendientes estiman que en la República Argentina viven alrededor de 2 millones de personas de ese origen, a pesar de las últimas cifras oficiales —provenientes del Censo de 2010—, que indicaron que apenas 149.493 se reconocen afrodescendientes. El mito de que Argentina fue forjada por inmigrantes blancos europeos es un relato que, de a poco, se logra derribar. En el caso de la migración africana, podemos distinguir tres grandes momentos:
Entre 1777 y 1812 entraron al puerto de Buenos Aires y Montevideo más de 700 barcos, con 72 mil esclavos africanos. Algunos provenían de la zona sur del Ecuador, Angola, Congo y Mozambique, y otros del sudeste de África. Los descendientes que se quedaron forman parte de lo que el antropólogo Norberto Pablo Cirio denomina como los afroargentinos de tronco colonial.
Una segunda migración sucedió con la llegada de los europeos, en el siglo XIX, principios del XX y luego del fin de la Segunda Guerra Mundial. La mayoría fueron hombres y mujeres provenientes de Cabo Verde, que ingresaron no como esclavos, sino como ciudadanos libres, huyendo de la colonización portuguesa y de las condiciones de hambre y miseria que había en sus islas. Se establecieron principalmente en Ensenada y Dock Sud, cerca de los puertos, donde podían hallar fuentes de trabajo.
Finalmente, en la década del 90, arribaron a la Argentina las llamadas "nuevas migraciones africanas", a los que denominamos comúnmente como "los senegaleses", a pesar de que sus países de origen son Mali, Senegal, Mauritania, Liberia y Sierra Leona. En su mayoría son varones jóvenes que vinieron en busca de nuevas oportunidades y mejores condiciones de vida. Esto coincidió con el endurecimiento de las políticas migratorias de los países europeos, por lo que el destino elegido comenzó a ser América Latina.
¿Quién fue Lorenzo Barcala?
Nació en Mendoza el 23 de diciembre de 1795 y murió el 1 de agosto de 1835. Fue un militar argentino que participó en las guerras civiles argentinas del lado del partido unitario y uno de los pocos militares afrodescendientes en alcanzar el grado de coronel.
El padrón de población de Mendoza de 1802 indica que, a los 2 años de edad, Lorenzo Barcala era libre, aunque no se ha encontrado documentación de bautismo que indique quiénes eran sus progenitores, su condición al nacer y fecha de nacimiento. Otros documentos indicarían que nació en 1800, aunque la historiografía argentina acepta la fecha indicada por el biógrafo Jacinto R. Yaben.
Inició su carrera militar hacia 1815, al alistarse como soldado del Cuerpo de Cívicos de Pardos de Mendoza, en un contexto de sucesivas levas impuestas por José de San Martín para reforzar los cuerpos armados de Cuyo frente a la amenaza realista en Chile.
En 1820 participó en los desórdenes de la llamada Anarquía del Año XX. Formó parte del ejército del general Bruno Morón, que combatió contra José Miguel Carrera y, tras la muerte de Morón, luchó en la batalla de Punta del Médano a las órdenes de José Albino Gutiérrez.
En 1824 participó en una revolución contra el gobernador Gutiérrez; tras fracasar, huyó a San Juan. De regreso a Mendoza, secundó al coronel Juan Lavalle en la segunda revolución contra Gutiérrez, cuya victoria lo identificó definitivamente como personaje central del partido unitario local.
En 1826 se unió al ejército que luchó en la Guerra del Brasil, a las órdenes del coronel Ramón Bernabé Estomba. Participó en el fracasado ataque a Punta del Este y fue tomado prisionero. Estuvo varios meses en una cárcel de Río de Janeiro, con la amenaza de ser vendido como esclavo, hasta que recuperó la libertad en un cambio de prisioneros.
En 1829 se unió a la campaña del general José María Paz contra los federales del interior. Paz encargó a Barcala organizar un batallón de infantes negros libertos, denominado Cazadores de la Libertad. Al frente de ese batallón peleó en las batallas de La Tablada, tras la cual fue ascendido a teniente coronel, y Oncativo.
Después de esta última victoria fue ascendido a coronel y enviado como segundo jefe del ejército de ocupación de Mendoza, al mando de José Videla Castillo. Participó en la batalla de Rodeo de Chacón contra las fuerzas de Facundo Quiroga, que los venció con relativa facilidad.
A las órdenes de Lamadrid combatió en la batalla de La Ciudadela, donde fue hecho prisionero. Según relata Domingo Faustino Sarmiento, al recibir Quiroga a Barcala le preguntó: "¿Qué hubiera usted hecho, coronel, si me hubiera tomado preso?". Barcala respondió: "Lo hubiera fusilado, general". Quiroga admiraba su coraje y, tras indultarlo, lo nombró su edecán.
Barcala se retiró a San Juan. Podría haber continuado con una vida tranquila trabajando como hojalatero, pero los años de contienda y diferencias políticas lo impulsaron a conspirar contra el fraile Aldao, el señor todopoderoso de Mendoza. El fraile lo hizo apresar y Barcala fue juzgado en forma sumaria y fusilado en agosto de 1835. Hasta el último momento no se doblegó, con el orgullo y poderío de su origen, que regó América y, especialmente, el suelo argentino con su sangre africana.
Después de la guerra del Paraguay, quedó muy poca gente de color en Buenos Aires, ciudad que llegó a tener un tercio de la población de origen africano, ya que era un puerto esclavista. Como excusa, algunos afirmaban que la epidemia de fiebre amarilla había hecho desaparecer a los pocos que quedaban. No fue así: de los 14 mil muertos, la enorme mayoría fueron inmigrantes de origen italiano; pocos fueron los criollos y menos aún la gente de color víctima de esta peste.
El coronel Barcala ha sido rescatado del olvido por su coraje legendario, pero miles de personas de color fueron las que construyeron la Nación y cayeron en el olvido, del que debemos rescatarlas. La Argentina es un país multirracial y de identidades diversas.