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EDITORIAL

Los jubilados, rehenes de una crisis que exige respuestas con urgencia

Por Redacción Diario de Cuyo 25 de junio de 2026 - 06:00

La difícil situación que atraviesa el PAMI vuelve a poner en evidencia una de las mayores debilidades del sistema de salud argentino. Es que cuando surgen conflictos financieros o administrativos en este ámbito, quienes terminan pagando las consecuencias son los sectores más vulnerables. En este caso, miles de jubilados y pensionados están resultando afectados por la suspensión de nuevos turnos médicos en consultorios externos de todas las especialidades, una medida que genera preocupación e incertidumbre en todo el país y que también tiene su impacto en San Juan.

La restricción en la asignación de turnos responde a un reclamo de los prestadores de la seguridad social, quienes denuncian atrasos en los pagos y una significativa desactualización de los valores de las prestaciones. Según sostienen desde el sector, el desfase acumulado desde diciembre de 2023 alcanzaría el 102% respecto de la evolución de la inflación y de los acuerdos salariales. A ello se suman cuestionamientos por descuentos aplicados sobre las facturaciones y por el incumplimiento de plazos de pago previamente acordados.

En San Juan, la situación repercute particularmente en instituciones como la Clínica Santa Clara y otros centros vinculados a la atención de afiliados del PAMI. Los prestadores aseguran que el aumento de los costos operativos, los incrementos salariales y las obligaciones propias del funcionamiento sanitario han generado un escenario difícil de sostener sin una actualización de los ingresos. Desde esa perspectiva, la medida busca abrir una instancia de negociación que permita evitar un deterioro aún mayor del sistema.

Sin embargo, más allá de la legitimidad que puedan tener los reclamos económicos, resulta imposible ignorar el impacto humano de esta situación. Los jubilados dependen en gran medida de la cobertura brindada por el PAMI para acceder a consultas médicas, controles periódicos y tratamientos especializados. La imposibilidad de obtener nuevos turnos significa postergar diagnósticos, retrasar seguimientos clínicos y aumentar la ansiedad de personas que muchas veces enfrentan problemas de salud complejos.

Si bien los turnos ya otorgados continúan vigentes y las prestaciones actualmente programadas se mantienen con normalidad, la incertidumbre crece ante la posibilidad de que el conflicto se prolongue. Más preocupante aún resulta la advertencia de los prestadores respecto de eventuales medidas futuras, entre ellas la suspensión de cirugías programadas no urgentes, una alternativa que agravaría considerablemente el panorama.

Las reuniones que se desarrollan en Buenos Aires representan una oportunidad para encontrar una salida razonable y equilibrada. Tanto las autoridades nacionales como los prestadores tienen la responsabilidad de alcanzar acuerdos que garanticen la sustentabilidad del sistema sin afectar el derecho de los afiliados a recibir atención médica oportuna.

Los jubilados ya enfrentan numerosas dificultades derivadas de la situación económica del país. Sumar obstáculos en el acceso a la salud significa profundizar una realidad que resulta injusta e inadmisible. La solución de este conflicto no puede demorarse. La salud de quienes trabajaron toda una vida merece estar por encima de cualquier diferencia administrativa o financiera.

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