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SAN JUAN

Plaza 25: de los primeros árboles a la actual revalorización

Por Luis Eduardo Meglioli 3 de octubre de 2026 - 04:00

Por Luis Eduardo Meglioli - Periodista

En sus primeros tiempos y hasta muy avanzado el siglo XVIII la entonces plaza de Armas, actual plaza "25 de Mayo", tenía aspecto de potrero, dicen antiguos escritos. Pero hubo una primera vez para producir mejoras e imponerle características que poseían ya espacios similares en Buenos Aires, en Santiago de Chile y en ciudades europeas visitadas por algunos sanjuaninos destacados. El primer gobernante que se ocupó de la ornamentación de la plaza fue el Dr. José Ignacio de la Roza, teniente gobernador entre 1815 y 1820, quien ordenó la primera plantación de árboles, según cuenta el profesor César H. Guerrero en su "Lugares Históricos de San Juan". Otro adelanto fundamental para la plaza dispuesto por De la Roza fue "formar una pila de agua", es decir una fuente. Para ello, en 1819 realizó una suscripción pública, llegando a conseguir la suma de trescientos pesos. Pero no se concretó de inmediato a raíz de la revolución del año siguiente, 1820. Sin embargo, "desaparecido el progresista gobernante, desaparecieron también los árboles". Hubo que esperar a que Domingo F. Sarmiento fuera gobernador (1862-1864), para que se tomaran medidas definitivas que permitieran que la plaza principal de la Ciudad de San Juan fuera realmente un lugar de esparcimiento y paseo público. Así, llega por fin un frondoso arbolado "y un trazado de paseo o caminos transversales, proyecto que debió terminar otro dinámico gobernante que le sucedería, Camilo Rojo, con nuevas plantaciones y arreglos ornamentales". Precisamente Rojo le cuenta en una carta a Sarmiento cómo siguen las obras que él iniciara: "La plaza ya la tengo terraplenada con buena tierra vegetal, bien nivelada y plantada la segunda calle interior, y en el centro va un círculo de naranjos (…) Tengo la esperanza de traer el agua de Zonda, y hacer en ese círculo una pila, sin perjuicio de surtidores de la misma agua en puntos convenientes de la población". Sarmiento se encontraba en esos momentos en los Estados Unidos como ministro plenipotenciario (embajador) de Argentina.

Con el tiempo, se plantaron acacias blancas, las que prevalecieron por mucho años, dándole otro carácter, con las típicas acequias para regarlas. Años después, dice también Guerrero, el Paseo fue rodeado de pimientos (aguaribay), árbol que le dio un nuevo aspecto. Pero, volviendo al siglo XIX, el 15 de diciembre de 1875, el gobernador Carlos Doncel (1884-1887, primer periodo) encargó a una comisión que gestionara una suscripción pública para construir un jardín en la hoy plaza "25 de Mayo". Y fue en 1884 en la última visita de Sarmiento (que coincidió con la inauguración de la Casa de Gobierno sobre la actual esquina de Gral. Acha e Ignacio de la Roza), cuando se inauguró el servicio de agua potable, y tras 65 años de proyectada, por primera vez brotó agua de la pila que se había levantado en el centro de la plaza, donde aún hoy existe. Desde entonces la Plaza sufrió distintas reformas con deseos de embellecerla más y la iluminación llegó en 1908.

Pero en este año 2026 surgió un proyecto muy acertado bajo el nombre de "Arboles Notables de San Juan: relevamiento y valorización patrimonial", que desarrollará "un sistema integral para registrar, valorar y gestionar ejemplares destacados. Acaba de ponerse en marcha por parte del Gobierno para georreferenciar y fortalecer su valoración ambiental, histórica y cultural. Firmado en el pasado mes de septiembre, tal como lo adelantó DIARIO DE CUYO, este convenio se ve fortalecido con la presencia de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y la Fundación EOS Naturaleza y Patrimonio, entidad enfocada en la conservación y valorización del patrimonio natural y cultural, y que realiza convenios de investigación y protección ambiental sobre árboles históricos y áreas protegidas. Naturalmente se cuenta con el apoyo de la Municipalidad de la Ciudad de San Juan y de su intendente Dra. Susana Laciar. Está previsto crear una base de datos geo referenciada de acceso abierto con información técnica, sanitaria e histórica de cada ejemplar. A su vez, las fichas incluirán la identificación taxonómica, el diagnóstico fitosanitario y el registro histórico y cultural de los ejemplares relevados. Informaron también los gestores de esta iniciativa que se creará "un catálogo provincial y un listado jerarquizado según criterios biológicos, sanitarios, históricos, culturales y paisajísticos, herramientas que facilitarán la planificación de acciones de conservación".

Desde Cultura y Turismo se gestionan al menos cuatro declaratorias municipales o provinciales para incorporar árboles al régimen de protección patrimonial. Desde Cultura y Turismo se gestionan al menos cuatro declaratorias municipales o provinciales para incorporar árboles al régimen de protección patrimonial.

Desde Cultura y Turismo se gestionan al menos cuatro declaratorias municipales o provinciales para incorporar estos árboles al régimen de protección patrimonial, para, luego, elaborar "un catálogo provincial, manuales de buenas prácticas, señalética inclusiva y materiales educativos para escuelas". En la firma del acuerdo intervinieron los máximos responsables de las áreas mencionadas aquí, el ministro de Turismo, Cultura y Deportes, Guido Romero, el secretario de Ambiente, Federico Ríos, y por la Fundación EOS, Naturaleza y Patrimonio, Ezequiel Eskenazi, sanjuanino destacado en la protección de instituciones y en proyectos culturales de la provincia. Por otra parte, en el día de la firma del citado convenio también se supo que el Herbario Provincial "Saile Echegaray", perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ, realizará los estudios técnicos. Vale recordar que Saile Echegaray, nombre que lleva el herbario, fue un muy destacado profesional naturalista sanjuanino y primer doctor de la Facultad de Ciencias Físicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Se contara asimismo con material educativo para escuelas, acciones de divulgación y señalética inclusiva. Estas herramientas buscarán fortalecer la valoración social del arbolado. Se busca, finalmente, que haya vinculación directa entre la protección ambiental, la identidad local y la memoria colectiva. El acuerdo tendrá vigencia durante un año y se renovará automáticamente por períodos iguales, salvo decisión expresa de alguna de las partes. Una gran iniciativa, poco frecuente en los tiempos que corren, y que habría satisfecho a aquellos pioneros, como De la Roza, Rojo, Doncel y por supuesto, Sarmiento.

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