Por Orlando Navarro - Periodista
Poniendo todas las pesas en la balanza
Mientras se ocupan cientos de horas de televisión, otras tantas en radios, cientos de centímetros en diarios y horas en discursos políticos, aludiendo a las peleas internas del partido gobernante, o a las idas y venidas con el patrimonio de Adorni, o a la mucama de Karina Milei con sueldo en el Estado. Mientras con todo este arsenal se enfoca, o desvía, el interés del ciudadano común, vienen pasando cosas muchísimo más importantes y decisivas en cuanto al país que queremos tener. Pero que pasan como desapercibidas para gran parte de la población, consecuencia de aquel sesgo informativo.
Así, los datos de pobreza, por ejemplo, que según el INDEC bajó de un 54% en 2023 a 28% en 2026, quedan diluidos en la frase "la gente no llega a fin de mes", como si éste fuera un fenómeno nuevo y "culpa de Milei". Y se agrava el cuadro de situación, cuando se alerta "que se vienen nuevos ajustes", como si fueran producto de una mente desalmada o, como los analistas devenidos en siquiatras sostienen, de un ser que está desquiciado.
Vamos a poner en cuadro comparativo estas medidas, que tienden a preservar el equilibrio fiscal, con las expresiones y disposiciones de los dos más grandes referentes del peronismo desde la aparición de este movimiento, el General Perón, primero, y Néstor Kirchner, después.
Leemos en Infobae: Decía Néstor Kirchner en 2003 respecto de la emisión monetaria y el superávit: "La sabia regla de no gastar más de lo que entra, debe observarse. El equilibrio fiscal debe cuidarse. Eso implica más y mejor recaudación y eficiencia y cuidado en el gasto". Lo cierto es que esta conducta, sumado a un clima externo favorable para la soja, en aquellos años, con valores muy superiores a los actuales, Kirchner mantuvo durante su periodo, la vigencia plena de los llamados "superávits gemelos": el fiscal y el comercial.
Que, sin embargo, fueron desvirtuados luego por su esposa durante sus mandatos, quien llegó a sostener que, muy por el contrario, "el déficit fiscal está claro no es causa de la inflación" (discurso del 27 de abril de 2023). Luego, el desequilibrio fiscal, con emisión, fue la regla durante sus dos mandatos y luego durante su vicepresidencia en el gobierno de Alberto Fernández, que terminó poniendo al país al borde de la hiperinflación.
En cuanto al creador del movimiento, tuvo que recurrir en 1952 a un plan de estabilización a raíz del desmadre de las cuentas públicas, devenido en ejercicio de su primer gobierno. Leemos: "En la primera etapa (1946-1948), su programa generó una gran expansión económica y pleno empleo. Sin embargo, a partir de 1949, el agotamiento de las reservas de divisas y una fuerte sequía en el campo generaron escasez e inflación, lo que obligó al gobierno a realizar ajustes económicos". Debe recordarse la famosa frase del líder: "Cada argentino debe producir al menos lo que consume". Ortodoxia pura y que de haberse sostenido en el tiempo nos hubiese ahorrado las penurias soportadas en los años siguientes.
De modo que cuando se tilde de "salvaje" el ajuste que está llevando a cabo el gobierno, quienes lo hacen, con inocultable sesgo político, deben saber que primero lo hicieron sus líderes máximos. Más aún, en períodos de realidad económica mucho más favorables que el actual, puesto que Perón recibió un país con un Banco Central "por donde no se puede caminar por los pasillos por la cantidad de oro y reservas que acumula", según expresiones del propio Perón. Y en 2003, Kirchner recibió un país que se estaba reponiendo de la gran depresión del 2001, pero que las medidas duras pero impostergables que decidió la dupla Duhalde-Lavagna, terminaron por ordenar las cuentas. Y gracias también a las medidas, previamente tomadas, llamadas "corralito" y después "corralón", que implicaron la expropiación de depósitos bancarios en dólares y la pesificación asimétrica, ideados por Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo. Para tratar de sortear la insostenible fuga de capitales y el descalabro que se venía producto del periodo post convertibilidad.
Por eso a nadie le gusta tomar medidas de ajuste, por lo impopulares, "pianta votos" y que mayormente golpean a los más vulnerables. Luego, quienes toman el poder después se encuentran con un país estabilizado y apto para crecer nuevamente. Como especulan quienes pretenden acceder en 2027, en reemplazo del "Loco" que hizo el ajuste y asumió el costo político de "hacer sufrir a la población".
El ajuste encarado por este gobierno, tuvo su correlato en baja pronunciada de la inflación, baja del riesgo país, acumulación de reservas, baja de la pobreza, suba de los bonos argentinos, y también recuperación, aunque lenta, de la actividad económica. Con fuerte expansión, RIGI de por medio, en inversiones en minería, petróleo, gas, y paralelamente, reducción de la carga tributaria, como el Impuesto País, las retenciones al agro iniciadas en 2025 y reforzadas ahora por los recientes anuncios del gobierno en maíz y otros granos, bajas en impuestos internos e importación, con impacto directo en las economías regionales, y ley de Inocencia Fiscal.
Hubo importantes desregulaciones en transporte, minería, legislación laboral y para grandes inversiones, tendientes a facilitar la movilidad de los negocios y a favorecer la desburocratización de los nuevos emprendedores.
Todo debe estar en la balanza cuando se analiza el desempeño de un gobierno. Solo así se contribuye a la madurez de la población, y al reforzamiento de la democracia.