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EDITORIAL

San Juan ante el desafío de aprovechar el nuevo mapa productivo argentino

Por Redacción Diario de Cuyo 13 de septiembre de 2026 - 06:00

La Argentina atraviesa una transformación de su mapa productivo que obliga a las provincias a revisar estrategias, identificar oportunidades y prepararse para competir por las inversiones que definirán buena parte de la economía de los próximos años. En ese escenario, mientras Vaca Muerta consolida a Neuquén como uno de los grandes polos energéticos nacionales, San Juan busca hacer valer una de sus principales fortalezas: su potencial minero.

El gobernador Marcelo Orrego llevó esta visión al 10mo Foro Pyme Italia-América Latina, realizado en Buenos Aires, donde expuso ante empresarios extranjeros las oportunidades que ofrecen el cobre, el oro y otros minerales considerados críticos y estratégicos para la economía mundial. El planteo resulta oportuno porque la minería ya no puede ser considerada una actividad marginal dentro de la estructura productiva argentina. Por el contrario, está llamada a ocupar un lugar central en un país que necesita generar divisas, empleo e inversiones genuinas.

Pero la verdadera dimensión del desafío no reside solamente en atraer capitales para poner en marcha grandes yacimientos. El éxito de la estrategia dependerá de la capacidad de transformar esas inversiones en desarrollo para el conjunto de la economía provincial.

Allí aparece el papel decisivo de las pequeñas y medianas empresas sanjuaninas. La minería debe convertirse en una fuente de oportunidades para proveedores de bienes, empresas de servicios, transportistas, talleres, industrias y emprendimientos tecnológicos. Si los grandes proyectos avanzan sin generar una cadena de valor local, el impacto económico será necesariamente limitado. En cambio, si las empresas provinciales logran incorporar tecnología, capacitación y conocimiento, podrán crecer junto con la actividad minera y, eventualmente, competir en mercados externos.

San Juan cuenta además con una ventaja que debe saber administrar: la experiencia acumulada durante décadas en la actividad minera y la existencia de proyectos de enorme potencial. A ello deben sumarse reglas claras, seguridad jurídica, estabilidad macroeconómica y herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), capaces de ofrecer previsibilidad a capitales que buscan destinos de largo plazo.

La competencia entre provincias será intensa. Neuquén tiene Vaca Muerta; Mendoza procura ampliar su desarrollo energético y minero; Catamarca y Jujuy avanzan con proyectos metalíferos y de litio. San Juan necesita, por lo tanto, diferenciarse y demostrar que puede ofrecer no sólo minerales, sino también un entramado empresarial preparado para acompañar inversiones de gran escala.

El vínculo con empresarios italianos abre, en este sentido, una oportunidad adicional para incorporar tecnología, financiamiento, conocimiento y nuevos mercados. El objetivo final debe ser claro: que la riqueza que yace en la cordillera no se limite a salir de la provincia convertida en mineral, sino que genere trabajo, industria y empresas competitivas.

El desafío de San Juan es, en definitiva, transformar su riqueza minera en una política de desarrollo. Aprovechar el impulso de Vaca Muerta no significa imitar a Neuquén, sino aprender de su experiencia y construir un modelo propio. El verdadero éxito llegará cuando cada gran inversión minera deje detrás de sí algo más que un yacimiento explotado: deje una provincia más industrializada, empresas más fuertes y una economía con mayor capacidad para crecer por sus propios medios.

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